Cirujana a contracorriente

JUAN ANTONIO BORREGO

Foto: Oscar AlfonsoPara hacerse cirujana del Hospital Provincial Camilo Cienfuegos, de Sancti Spíritus, la doctora Raissa Pineda Bombino no solo debió vencer la fatiga de una triple jornada como trabajadora, estudiante y madre, aprenderse de memoria los textos clásicos de la especialidad y convertirse casi en adivinadora de oficio para dar caza a cuanta botella apareciera entre el poblado de Agabama, en Fomento, y la capital provincial.

"Las cirujanas solo sirven para alcanzar el bisturí", le había oído decir a quien luego sería uno de sus mejores compañeros. "Esto no es para mujeres, mi niña —le sugirió más de un profesor—, aquí se trabaja de pie, horas y más horas, hay que tomar decisiones rápidas, vas a sacrificar a tu familia... ".

En el quirófano, frente al primer abdomen, suspiró profundo antes de dibujar aquella incisión de principiante que todavía lleva clavada en la memoria como si hubiera sido ayer de mañana.

"Fue una apendicitis, eso siempre es lo que le dan a un novato, una tiene dudas, claro, siente una emoción difícil de describir, pero el primer caso creo que no se le olvida a ningún cirujano", reconoce la Especialista de Primer Grado, profesora e investigadora del principal centro de salud de la provincia espirituana.

—¿Y los prejuicios, ya desaparecieron o rebrotan de vez en cuando?

Al principio éramos tres mujeres y casi 30 hombres en el Servicio, una se va imponiendo con los años y el desempeño, tuve la suerte de contar con excelentes profesores y trabajo con magníficos compañeros, pero no creas, todavía a veces cuando me ven agotada en el salón algunos para darme cuerda me dicen: "Tú no querías Cirugía, ahí la tienes".

—¿Acaso ciertas guardias no pesan demasiado para una mujer?

No resulta fácil, una a veces empata un día con el otro, no solo por las guardias, también porque debes estudiar el caso que vas a operar o por lo que exige la docencia; por suerte mi familia me ayuda, mi esposo, que también es médico, me apoya mucho en la casa y me da aliento como profesional, me levanta el ego, como digo yo, pero una se va montando en esa dinámica y luego le resulta imprescindible. De verdad, no me hallo sin el salón, mi esposo dice que a mí el hospital me da luz.

Si tuvieras la oportunidad de volver a decidir, ¿cambiarías de especialidad?

Ni las guardias, ni las ojeras, ni las arrugas que me han salido en estos años me harían cambiar de idea, qué va, ninguna especialidad es tan bonita y tan integral como la Cirugía.

 

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