Igual sucede a los estudiantes, tanto a hembras como a varones,
porque el contacto directo con los animales, la ejercitación de los
conocimientos y los consejos del personal de la vaquería los han
ayudado a descubrir la utilidad de la labor que realizarán una vez
graduados en áreas productivas de la zona donde viven.
Rosalia Mejías Arcas admite que la influencia de los profesores y
la práctica sistemática le ayudaron a vencer la apatía que sintió al
inicio. Hoy, piensa que con cada visita a este lugar gana habilidad
en la extracción de sangre o en la aplicación de medicamentos.
"El conocimiento cambia la forma de ver las cosas. La primera vez
que nos trajeron a descornar me pareció una actividad cruel, pero ya
entiendo que es útil para los animales, porque no se lastiman al
golpearse", refiere tras precisar que es la única en la familia en
tomar este derrotero.
La apoya Melvis Gutiérrez Dieguez, quien seguirá los pasos de un
tío y dos primos. "Pero lo que más me ha ayudado a ver lo bonito de
este oficio son los profesores, porque además de estar preparados,
tienen paciencia para guiarnos".
Junior Labrada Tamayo trasmite seguridad: "¿Cómo no voy a estar
contento? De mi papá, que es médico veterinario, aprendí a
relacionarme con los animales y a tratarlos bien. De las clases
prácticas me ha gustado todo: sacar muestras para exámenes,
inyectar, ordeñar, conversar con los profesores sobre enfermedades y
las maneras de resolverlas".
La regla de oro es mantener motivado a los alumnos, asevera
Niurka Escobar Artigas, médica veterinaria, especialista en control
técnico en la granja, quien imparte Zootecnia Veterinaria y Sanidad
Agropecuaria los viernes en la mañana. "No tenía experiencia
pedagógica, pero he consultado con otros compañeros y he aprendido a
conducir las clases".
También ofrece sus conocimientos y capacidad organizativa el
médico veterinario Manuel Herrero Vicente, contento "porque la
Enseñanza Técnica y Profesional (ETP) rescata oficios que estaban a
punto de extinguirse, y lo hace sobre la base de las necesidades de
cada lugar".
Explica que cuando planifica y desarrolla las clases, tiene en
cuenta los problemas más comunes que encontrarán los alumnos en la
vida laboral, de manera que puedan orientarse con rapidez.
Gabriel Godoy Espinosa, jefe de Departamento de ETP en el centro
mixto 6 de Agosto, refiere que sin la Vaquería 14 y las otras 11
aulas anexas ubicadas en establecimientos productivos de la
localidad, sería imposible continuar la preparación de los futuros
técnicos medios en Zootecnia Veterinaria, ni se habría iniciado la
de los obreros calificados en Agropecuaria en este curso.
"Estamos organizados, como lo indican los convenios establecidos
con la dirección de la Granja y los responsables de las unidades. Y
si eso es importante, también lo es la dedicación de los
especialistas y personal en general que nos ayuda a formar a los
alumnos. Se han ganado el derecho a llamarse profesores".