NACIONES UNIDAS, 8 marzo.— El Consejo de Seguridad fue advertido
hoy sobre las consecuencias de la falta de un primer ministro y un
gabinete en Haití para la seguridad, la administración y el
desarrollo de ese país antillano.
El aviso fue presentado por el jefe de la llamada Misión de
Estabilización de la ONU en Haití (Minustah), Mariano Fernández
(Chile), durante una sesión de ese órgano de 15 miembros dedicada
ese país.
El estado de la seguridad corre el riesgo de un rápido deterioro
si no cuenta con un liderazgo político, alertó el funcionario, quien
asumió su responsabilidad hace ocho meses.
Por esa razón, Fernández insistió en la necesidad de una rápida
designación de un primer ministro que sustituya al dimitente Garry
Conille tan pronto como sea posible.
También señaló la repercusión de la crisis política sobre la
economía al asegurar que el crecimiento de un ocho por ciento
estimado para este año puede ser inferior y tener severos efectos
negativos en materia de trabajo, vivienda, salud y educación.
Conille renunció a finales de febrero pasado por profundas
contradicciones con el presidente, Michel Martelly, quien además
enfrenta serios cuestionamientos en torno a su verdadera
nacionalidad y la de otros miembros de su equipo.
La situación está marcada además por las acciones de un grupo de
exmilitares que desde febrero pasado ocuparon antiguos campos de
entrenamiento en la periferia de Puerto Príncipe, la capital.
Este jueves el presidente Martelly emitió una orden para obligar
a la desmovilización de esos elementos.
En su informe al Consejo de Seguridad, el jefe de la Minustah
también advirtió sobre la necesidad de reformar y reforzar el
aparato policial haitiano para poder asegurar la paz y la
estabilidad en el país.
La sesión de ese órgano también recibió un reporte del secretario
general de la ONU, Ban Ki-moon, quien llamó a los dirigentes
haitianos a evitar las recientes disputas que han impedido los
progresos en el fortalecimiento y reforma de las instituciones.
En ese sentido, criticó a los dirigentes nacionales por no estar
a la altura de las expectativas legítimas de sus electores para
gobernar efectivamente en unos momentos de necesidad sin precedentes
en Haití.
Hace cinco meses, el Consejo de Seguridad redujo los efectivos
militares y policiales en mil 600 y mil 150 elementos, para dejarlos
en siete mil 699 oficiales y soldados y tres mil 542 agentes
policiales.
La Minustah está en Haití desde 2004 y ahora cuenta con personal
procedente de unos 60 países, entre ellos Argentina, Bolivia,
Brasil, Chile, Ecuador, Guatemala, Paraguay, Perú, Uruguay,
Colombia, El Salvador, Granada y Jamaica, por América Latina y el
Caribe.
La nación haitiana sufre todavía las consecuencias del terremoto
que el 12 de enero de 2010 ocasionó más de tres mil muertos, un
millón 300 mil personas sin vivienda y daños materiales por unos
ocho mil millones de dólares.
También sigue afectada por una epidemia de cólera que ha cobrado
más de siete mil vidas y cuyo origen es achacado a soldados
nepaleses de la Minustah, acusación no admitida por la ONU, la cual
recibió una demanda de compensación presentada por víctimas de la
enfermedad.