La Tierra evadió, por ahora, los efectos de una tormenta solar,
fenómeno que no daña a las personas, pero sí a la tecnología.
La tormenta solar comenzó a principios de semana y se hace mayor
a medida que se aleja del sol, como una gran pompa de jabón,
compararon los expertos, reporta Prensa Latina.
Hasta el momento no se han observado las consecuencias que se
temían en los sistemas de navegación satelital (GPS), problemas en
las redes de fluido eléctrico o en vuelos de aeronaves,
principalmente en el hemisferio norte.
No obstante, esta situación puede variar en la medida en que el
viento solar afecta el campo magnético terrestre dañando las
telecomunicaciones y provocando auroras en regiones distantes de los
polos, comunicaron investigadores de la Agencia Nacional del Océano
y la Atmósfera (NOAA, por sus siglas en inglés).
Este evento es muy interesante y forma parte de un ciclo normal
de 11 años que posiblemente debe llegar a un pico de tormentas el
próximo año.
Según los científicos, la orientación al norte del planeta
resulta favorable para evitar los estragos de la tormenta solar.