La quema de siete escuelas en el norteño estado nigeriano de
Borno es atribuida a miembros del grupo islámico Boko Haram por un
reporte policial difundido hoy aquí.
La cifra de alumnos y profesores desplazados de sus aulas
ascendió a 350 tras el incendio ayer del último de esos centros
docentes, informó el vocero policial de esa localidad, Samuel Tizhe.
Aunque no se reportan víctimas de los siniestros, se consideran
serias los daños materiales para las comunidades y sus estudiantes y
maestros, estos últimos en peligro de perder sus empleos.
Ninguna organización reivindicó aún los atentados, ni la Policía
pudo concretar pruebas concretas sobre su autoría, pero las
autoridades insisten en vincular los hechos al grupo ortodoxo
musulmán, señaló Prensa Latina.
La ciudad-cuartel de Boko Haram, frase cuyo significado en árabe
es educación impía, en alusión a la pedagogía occidental, es
precisamente Borno, lugar que parece haber escogido la organización
para iniciar esa campaña de incendios en escuelas.
El grupo opositor, que defiende el objetivo de instaurar en
Nigeria un estado islámico ortodoxo con la Charía, la ley islámica,
como base de jurisprudencia, es mayoritario en el territorio del
norte en el que está localizada esa ciudad.
Muchos de los ataques y atentados realizados en el país son
reivindicados por Boko Haram, en particular en el sur, donde la
mayoría de la población es cristiana, y donde los frecuentes choques
entre miembros de ambas comunidades ocasionan decenas de muertos.
Nigeria es el segundo productor de petróleo de África y el país
más poblado de África, con 167 millones de habitantes, integrados en
unas 200 etnias que afrontan graves problemas económicos y
alimentarios.