La pauta histórica del 17 de febrero de 1957

OSCAR SÁNCHEZ SERRA

"Todavía hoy, después de 55 años, y viéndolo a la distancia de más de medio siglo, el 17 de febrero de 1957 se siente aún más intenso, con más admiración y compromiso con la Revolución, Fidel, Raúl, con el pueblo", expresa a Granma quien bajó de la Sierra Maestra con los grados de capitán, y al que cariñosamente llamamos Guerrita.

Ese día hizo tres viajes en un jeep desde Manzanillo hasta la montaña, pero entre el 15 y el 19 fueron nueve. Solo la astucia y el infinito amor a la causa revolucionaria le permitieron burlar las rutas preñadas de efectivos de la dictadura de Batista, para cumplir la histórica misión y cristalizar la estrategia del Comandante en Jefe.

"Pero yo ni fui héroe ni protagonista. Fueron Fidel, Celia, Raúl, Frank, Almeida, Faustino, Hart, Vilma, Haydée y muchos otros los verdaderos héroes de aquel histórico día, que no fue obra de la casualidad. Al Comandante en Jefe no se le escapaba una", dice Felipe Guerra Matos.

Y no le falta razón. El doctor Pedro Álvarez Tabío, Premio Nacional de Historia 2008, y quien dedicó más de treinta años a la investigación de la guerra de liberación nacional (1956 y 1958), definió aquel día así: "Cualquier intento de periodización de la guerra de liberación en la Sierra Maestra tiene que tomar en cuenta la fecha del 17 de febrero de 1957 como el final de una etapa en esa lucha y el inicio de otra".

El prólogo del futuro

Un día tan especial no podía pasar sin un prólogo singular. Veinticuatro horas antes, se encuentran por primera vez frente a frente. La Revolución los presentó el 16 de febrero de 1957, a las 7 de la mañana.

Las Marianas, una prueba de la activa participación de la mujer en la obra de la Revolución.

Fidel conoce a la joven que desde Manzanillo, frente a una estricta y severa vigilancia y la más brutal represión, cumplió sin tacha la tarea de garantizarle cada detalle a la guerrilla; la Norma ya casi legendaria, cuya febril y eficaz actividad preparatoria permitió la supervivencia del núcleo guerrillero en los peores momentos, la que mantuvo abiertos los enlaces, enviando suministros y los primeros refuerzos en hombres y armas, así como informaciones esenciales.

Raúl le dijo en un mensaje: "Tú te has convertido en nuestro paño de lágrimas más inmediato y por eso todo el peso recae sobre ti, te vamos a tener que nombrar Madrina Oficial del Destacamento". Y a todo lo largo de 1957 las misivas a ella iban dirigidas a "Querida madrinita".

Y Fidel, el 15 de junio de 1957, le confesó: "Tú y David (Frank País) son nuestros pilares básicos. Si tú y él están bien, todo va bien y nosotros estamos tranquilos".

Álvarez Tabío escribió: "Su vida, desde los días del Granma y la Sierra, está tan imbricada con la historia misma de la Revolución Cubana y de Fidel, que resulta imposible separar una de otra".

Celia y Fidel en la Sierra.

En ese encuentro, el Jefe guerrillero le insiste a ella y a Frank en la necesidad de agrupar en la Sierra a todos los militantes perseguidos en las ciudades, incluyendo las mujeres. Fidel deja clara su concepción sobre la participación activa de la mujer en la Revolución, de la cual la lucha guerrillera es nítida expresión.

Y fue ella, Celia Sánchez Manduley, la primera en incorporarse, justo al mes del importante 17 de febrero. Ya era insuperable, pero desde ese momento fue la inseparable compañera del Comandante en Jefe.

Aquel fue el embrión del 4 de septiembre de 1958, cuando queda formado el pelotón Las Marianas para inmortalizar los nombres de Isabel y Lilia Rielo, Teté Puebla, Angelina Antolín, Rita García, Ada Bella Acosta, Normita Ferrer y Flor Pérez junto a Eva Palma, Orosia Soto, Juana Peña, Edemis Tamayo y Olga Guevara. Fue puente también al 23 de agosto de 1960, porque ese espíritu estuvo presente en la fundación de la Federación de Mujeres Cubanas, con otra heroína, Vilma Espín, al frente de un ejército imprescindible para la Patria. Y es conexión y fundamento del presente y el futuro, pues a la mujer nada de la Revolución le es ajeno.

Ella, que estuvo entre los que subieron el busto del Apóstol (obra de otra mujer, la escultora Jilma Madera) al Turquino en mayo de 1953, le arrancó a Armando Hart una expresión que la abarca en toda su magnitud: "Celia es la fibra más íntima y querida de la Revolución Cubana".

La Revolución vive

Entre el 9 y el 11 de febrero, se había perdido todo contacto con Fidel y sus compañeros en la Sierra Maestra. La noticia recorría toda Cuba: el Jefe de la Revolución y sus combatientes habían sido eliminados físicamente en el Alto de Espinosa, en el macizo montañoso oriental.

Matthews y Fidel durante la entrevista en la Sierra.

Era necesario desmentir aquello rotundamente para que el pueblo no perdiera las esperanzas que había depositado en la lucha reiniciada con el Granma, que partió desde México con la palabra empeñada de liberar a la Patria o morir.

El 30 de enero, Fidel encarga a René Rodríguez bajar de la montaña para comunicarse en La Habana con Faustino Pérez y decirle que tiene la misión de contactar a un periodista norteamericano. Objetivo: entrevistarse, en la Sierra, con él.

En solo poco más de dos semanas, tras una operación planificada hasta el más mínimo detalle, en la que el Movimiento 26 de Julio dio verdadera prueba de organización y actuar discreto de sus miembros, fue cumplida la misión cuando el jeep de Guerrita trepó hasta la montaña. El 17 de febrero, poco antes de las 8:00 a.m., el influyente periodista de The New York Times, Herbert Lionel Matthews, conversó por casi tres horas con Fidel Castro en la finca de Epifanio Díaz, en pleno lomerío oriental.

El trabajo periodístico vio la luz en el importante diario estadounidense el 24 de febrero, justamente a 62 años del inicio de la Guerra Necesaria.

Fue aquel reportaje, que incluyó otras dos entregas el 25 y el 26, más la revelación el 28, de la foto de Matthews y Fidel en las montañas orientales para sepultar las habladurías de la dictadura que pretendían falsear el hecho, el primer anuncio al mundo de que estaba en marcha en Cuba un poderoso movimiento revolucionario popular, capaz de hacer frente con éxito al temible aparato de la tiranía de Batista, armada hasta los dientes con equipos y parque procedente de los Estados Unidos.

Para el pueblo lo aparecido en The New York Times, significó multiplicar su resistencia en la lucha y afianzó su fe en la victoria. Fidel estaba vivo y combatiendo.

En una reunión posterior, en el mismo 1957, en Santo Domingo del Purial, Fidel con varios integrantes de la dirección del Movimiento 26 de Julio.

El primer guerrillero que vio a Mattehws cumplía 30 años

"Fidel está en el Estado Mayor, vendrá al amanecer a este campamento, que es uno de los varios que mantiene la tropa en la zona", eso fue lo primero que Matthews escuchó al llegar a la Sierra, y ser recibido por un oficial con grados de capitán, uno de los entonces 29 guerrilleros.

Aquel día ese combatiente, uno de los más queridos de la tropa, cumplía 30 años. Hombre excepcional, que desde las privaciones de su cuna humilde, en el reparto Los Pinos, de La Habana, creció y se formó con los más altos valores de un hijo que deseó y luchó por ver a su Patria libre.

El asaltante al Moncada, el expedicionario del Granma, el Jefe del III Frente Mario Muñoz Monroy, el Comandante de la Revolución, el Héroe de la República, fue quien en medio del tenso y peligroso episodio de Alegría de Pío, el 5 de diciembre de 1956, expresó: ¡Aquí no se rinde nadie, carajo!

En su anatomía no solo dio cobija a ese recio soldado, viril y corajudo, sino que al propio tiempo hospedó en ella una sensibilidad muy especial. En él viajó la poesía junto a la escaramuza del combate, la canción unida a la agreste montaña. La historia no es casualidad, es recompensa, por eso, un día tan importante como el 17 de febrero, tenía que estar alumbrado por el que hoy cumple 85 años: cumple, porque del Comandante Juan Almeida Bosque, no se puede hablar en pasado, él late en la defensa que cada cubano hace de su Patria.

Ampliación social y geográfica en la montaña

Cuatro semanas antes de la singular fecha, la guerrilla ha sido puesta en peligro de desaparición en más de una oportunidad. Una infame traición es la responsable de lo que pudiera dar al traste con tanto altruismo y compromiso de jóvenes empeñados en cambiar el futuro de la Patria.

El resultado de la felonía, alevosa además, de Eutimio Guerra, incorporado como práctico, costó la vida a varios campesinos colaboradores de la tropa revolucionaria. Su cobarde villanía fue la causa del bombardeo del ejército batistiano al campamento rebelde en la Loma de Caracas el 30 de enero y el intento de cerco el 9 de febrero en el Alto de Espinosa, donde muere el combatiente Julio Zenón Acosta.

Justamente lo ocurrido allí impulsa a Fidel a tomar la decisión de realizar la entrevista con el periodista y la reunión con la dirección del Movimiento el mismo día 17 de febrero, fecha en la que también es capturado el traidor y la misma en que es ajusticiado por todas las muertes que cargaba encima.

Era esa una amenaza letal e inmediata contra todos los planes trazados por la lucha revolucionaria. Una vez despejada se hizo posible la estrategia de Fidel para la siguiente etapa: fortalecimiento de la guerrilla y la ampliación de sus bases sociales y geográficas en toda la montaña.

Nada puede detener lo que está en el corazón y la conciencia de todos los cubanos

No hizo más que retirarse el periodista, y como resultado también de una certera y coordinada acción, que incluyó el traslado, también en el jeep de Guerrita, hacia la montaña de todos los principales dirigentes del llano, comenzó allí mismo la primera reunión en la Sierra Maestra de la dirección del Movimiento 26 de Julio.

Participaron, además de Fidel y Raúl, Frank País, Celia Sánchez, Faustino Pérez, Armando Hart, Haydée Santamaría y Vilma Espín.

Uno de los principales acuerdos es la elaboración de un documento histórico, un manifiesto dirigido a toda la nación, el cual es redactado por el líder de la Revolución al siguiente día y al que le pone fecha 20 de febrero.

En él se proclama la muy necesaria verdad de que la guerrilla existía y combatía; expone los fundamentos, propósitos y métodos de la lucha que entonces se iniciaba nuevamente; fue una franca declaración de combate sin cuartel, un llamado abierto a la unión en esa lucha de todos los cubanos patriotas: obreros, profesionales, campesinos, estudiantes, en fin, del pueblo que Fidel había caracterizado en su alegato de defensa en el juicio del Moncada.

Prueba irrebatible de la verticalidad del pensamiento revolucionario fue el primero de mayo del 2000, cuando el Comandante en Jefe resumía aquellas palabras de hace 55 años en una abarcadora frase: "Revolución es unidad". Y el compañero Raúl, el 1ro. de agosto del 2010, en el Quinto Periodo de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, expresó: "la unidad entre los revolucionarios y entre la dirección de la Revolución y la mayoría del pueblo es nuestra más importante arma estratégica, la que nos ha permitido llegar hasta aquí y continuar en el futuro perfeccionando el socialismo".

Solo unos fragmentos revelan el espíritu de aquel documento de 1957: "La campaña de la Sierra Maestra ha servido para demostrar que la dictadura, después de enviar a la zona de lucha sus mejores tropas y sus más modernas armas, es incapaz de aplastar a la Revolución¼ " y: "Nosotros, si es necesario, estaremos diez años luchando en la Sierra Maestra. La Revolución no se detendrá. Nada puede detener lo que está en el corazón y la conciencia de todos los cubanos".

Cincuenta y cuatro años después, su presencia y prestigio, hablan de la fuerza de aquellas palabras, y son la expresión más nítida de la victoria.

 

 

 

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