El gobierno hondureño fijó hoy en 355 los muertos como
consecuencia del incendio en la Granja Penal de Comayagua,
relacionado con una fuga masiva de reos en complicidad con
autoridades del recinto.
Esas estadísticas contradicen un informe oficial anterior según
el cual las víctimas letales ascendían a 377; medios de prensa,
entre ellos el sitio digital Proceso, llegaron a mencionar hasta
382.
Al momento del incendio en el penal estaban 852 personas,
incluida una mujer en visita conyuga, apuntó Prensa Latinal.
Luego del siniestro, se contabilizaron 477 en la prisión y 20
hospitalizados, con lo que los muertos suman 355 en total, según la
directora de fiscales del Ministerio Público, Danelia Ferrera.
No se produjeron fugas, como en principio se informó, dijo a la
prensa.
El Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (Cofadeh)
denunció la víspera que una fuga planificada causó el incendio en la
cárcel de Comayagua, ciudad del centro del país.
Había "una fuga planificada de 85 reos que pagaron cerca de 85
mil lempiras (cuatro mil 468 dólares) cada uno", declaró a la
agrupación civil un recluso sobreviviente del incendio y parte del
complot.
El plan era que los guardias del reclusorio abrirían los candados
de las celdas a las 22:00 horas para que los 85 complotados huyeran
con uniformes de policía, y harían disparos al aire para simular
resistencia, añadió.
"La policía roció de gasolina las bartolinas (celdas) por la
parte de atrás e hizo disparos", agregó y recomendó a las
autoridades revisar las cuentas bancarias del director del penal,
porque, afirma, el alcaide sabía de los depósitos de los complicados
en la fuga masiva.
Los bomberos, cuya sede está a sólo res minutos de la otrora
cárcel modelo, llegaron tarde a controlar el incendio, agregó.
Los guardias no abrieron las celdas para salvar las vidas en
medio del estado de necesidad y, más bien, dispararon sus armas a
los cuerpos de los reclusos que se ponían a salvo de las llamas por
sus propios medios", relató.
El gobierno todavía no informó los resultados de la pesquisa que
realiza una comisión creada al efecto para esclarecer las causas del
incendio, aunque maneja la hipótesis de que pudo obedecer a un
cortocircuito o a la quema de un colchón por parte de un preso.
Los restos de las víctimas permanecen en Tegucigalpa en proceso
de identificación por equipos de medicina forense.
En la lista de fallecidos sólo está incluida una mujer, esposa
del confinado Jaime William Aguirre, de 46 años de edad, quien logró
sobrevivir al siniestro con severas quemaduras.