La Hermandad Musulmana (HM) consideró la asistencia económica y
militar de Estados Unidos a Egipto una cadena que restringe la
libertad, pero amenazó hoy con revisar el armisticio con Israel, si
Washington corta ese financiamiento.
Dirigentes espirituales y políticos islamistas se pronunciaron
así al comentar el contencioso por el juicio anunciado aquí contra
43 miembros de organizaciones no gubernamentales (ONG), incluidos 19
norteamericanos, por actividades y financiamiento ilícitos.
En una nueva declaración sobre el tema, el presidente del Partido
Libertad y Justicia (PLJ), Mohamed Morsi, consideró demasiado pronto
debatir la suerte de la ayuda que brinda la Casa Blanca, pero el
vicejefe de la HM, Rashad Bayoumi, la calificó de atadura para el
país.
El gobierno estadounidense aporta cada año a Egipto 1,5 mil
millones de dólares, de los cuales 1,3 mil millones para asistencia
militar y el resto como ayuda para el desarrollo, pero autoridades
en Washington amenazaron con eliminar esos desembolsos a raíz del
caso de las ONG, advirtió Prensa Latina.
El PLJ, brazo político de la Hermandad Musulmana que presiona a
la Junta Militar para que le permita formar un gobierno de
coalición, cree que el tema de los dineros norteamericanos podría
entorpecer el actual proceso de restructuración de instituciones
estatales.
Morsi respondió a una propuesta de Mohamed Hassan, un influyente
clérigo salafista (línea fundamentalista del Islam), de reemplazar
la ayuda financiera estadounidense por donaciones de ciudadanos
egipcios.
Al respecto, el líder del PLJ señaló que ese aporte monetario
está ligado al tratado de paz de Camp David, firmado en 1979 por
Egipto e Israel bajo los auspicios de Estados Unidos, y opinó que
ahora no es el momento para hablar del asunto.
Sin embargo, el segundo líder de la HM emitió el miércoles un
comunicado en el cual afirmó que la asistencia de Washington a El
Cairo es como una cadena que restringe nuestra libertad, y urgió al
pueblo egipcio a rechazar esa humillante ayuda.
Bayoumi criticó el financiamiento externo a las ONG para alentar
disturbios durante las revueltas contra Hosni Mubarak, tal como
sostiene el gobierno egipcio.
Asimismo deploró lo que concibió como un intento
estadounidense-sionista por frustrar la marcha de la libertad y el
progreso en el mundo árabe, sobre todo después de quedar claro que
el pueblo árabe optó por partidos islamistas, especialmente la
Hermandad Musulmana.
Por su parte, el también dirigente de la HM Essam El-Erian indicó
que si se corta la ayuda se quebrarían los términos de Camp David y
eso daría a Egipto derecho de revisar su parte del acuerdo, un paso
que socavaría los cimientos de la política de Washington en Oriente
Medio.
Funcionarios y senadores estadounidenses alertaron que los
referidos fondos peligran y los lazos se acercan al precipicio, si
fracasa una solución al conflicto de las ONG, cuyos juicios a grupos
humanitarios aquí consideran políticamente motivados.