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Intervención armada contra Siria

La Organización de Cooperación Islámica (OCI), que integran 57 naciones de credo musulmán, rechazó que Siria sea el blanco de una intervención armada, destaca hoy la prensa aquí.

Lo que realmente necesitamos es excluir la intervención militar de nuestra parte, aconsejó el secretario general de la OCI, Ekmeleddin Ihsanoglu, en un discurso ante la Asociación Nacional de Prensa de Australia, en Canberra, informa aquí la agencia de noticias Cham Press.

Poniendo como ejemplo las campañas bélicas en Libia, Afganistán, Iraq y Somalia, el académico y diplomático turco sostuvo que las intervenciones militares extranjeras solo dañarían a la población siria.

El uso de las armas no ha traído beneficio alguno a los pueblos de esos países y a la región, ni al mundo en su conjunto, advirtió Ihsanoglu.

De acuerdo con Prensa Latina, el titular de la OCI hizo esas declaraciones en momentos que esa organización y la Liga Árabe preparan una reunión en Túnez el próximo 24 de febrero para discutir la crisis en Siria.

China, Rusia, Irán, India y otros países también rechazan el empleo de la fuerza bélica foránea contra Siria, en particular después de la destrucción de Libia, cuyo pueblo vive hoy en total caos sin orden ciudadano, incontrolable criminalidad, inseguridad, niños fuera de las escuelas y bajo constante miedo, según reportan varios medios alternativos.

Por otro lado, partidos y personalidades tunecinas repudiaron la celebración en Túnez del encuentro llamado Amigos de Siria, y sostienen que sería mejor que su país no se involucre en lo que consideran una nueva conspiración contra Damasco, señala la agencia de noticias SANA.

El Partido Tunecino Unionista Democrático (PTUD) enfatizó que esa conferencia es una conspiración contra Siria en la cual el Gobierno no debe implicarse.

Esa agrupación política criticó que en momentos en que la población tunecina sufre una aguda situación económica y social, el Gobierno no obstante sorprendió al proponerse a ser sede de una conferencia sobre Siria, destinada a internacionalizar la crisis de ese pueblo árabe y socavar su papel de resistencia para servir a los intereses de Israel y Estados Unidos.

El PTUD consideró que la convocatoria por el régimen tunecino de tal encuentro es en respuesta a dictados de las potencias occidentales.

En declaraciones al periódico al-Maghrib, Fathi Balhaj, quien integró la misión observadora en Siria, censuró lo que calificó de decisiones impulsivas y apresuradas de Túnez contra Damasco, y denunció que en realidad lo que desean algunas monarquías del Golfo Pérsico es resolver sus propios problemas internos con esa crisis.

 

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