En lugar de dedicarse a un par de cultivos, ahora desarrollan
alrededor de 20, que aportan alimentos durante todo el año.
Para poderle pagar a los trabajadores ya no tienen que pedir el
dinero prestado. Incluso, además del salario, distribuyen
utilidades. En el 2011 fueron 240 000 pesos entre 48 personas.
Por ello, en la Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC)
Los Burros afirman con conocimiento de causa, que no hay razón para
que tantas estructuras agrícolas permanezcan endeudadas en nuestro
país.
"Donde eso pasa es porque trabajan poco, o porque tienen 60
obreros donde solo hacen falta 20". Así lo considera Luis Hernández,
un campesino emprendedor y exigente, que desde mediados del 2007
asumió las riendas de la UBPC.
Entonces, la situación de Los Burros no podía ser más crítica.
"Para pagarle a los obreros, teníamos que pedirle el dinero a la
Empresa Agropecuaria de Minas de Matahambre. Es decir, que siendo
una entidad productiva, la Empresa tenía que hacerse cargo de
nosotros", rememora Luis.
Sin embargo, en poco tiempo la situación empezaría a cambiar.
Dedicada básicamente a la siembra de plátano, la UBPC adoptó la
estrategia de introducir también cultivos de ciclo corto para
incrementar sus ingresos.
"Plantamos frijoles, boniato, tomate, maíz, algo que nos permitió
repartir utilidades al cierre del 2008, a pesar de los ciclones.
"Al año siguiente, continuamos ‘fajados’, y logramos pagarles al
Banco y a la Empresa. Desde esa fecha, no le debemos nada a nadie."
De estructura endeudada, Los Burros pasó a tener un estado
financiero muy favorable, con un capital en el banco de más de 500
mil pesos.
"Aquí puede venir un ciclón, que con el dinero acumulado, estamos
en condiciones de volver a salir adelante, sin necesidad de pedirle
un centavo al Estado", asegura el administrador.
"Aparte de ello, entre animales y sembrados, tenemos más de un
millón de pesos en valores en el campo."
Aunque se dice fácil, el experimentado campesino señala que a
estos resultados no se ha llegado por arte de magia. "Detrás hay una
cuota grande de sacrificio.
"La tierra no crece, es la misma de cuando debíamos 800 000
pesos. El secreto está en la organización y en tener ideas frescas.
"Por ejemplo, anteriormente no se sembraban variedades de acuerdo
con los suelos y se las comían las plagas. De modo que comenzamos a
experimentar con nuevas semillas.
"Con el apoyo del Instituto Nacional de Investigaciones de
Viandas Tropicales (INIVIT), se introdujeron 40 tipos de yuca, de
los cuales hemos dejado 26.
"Algo parecido se ha hecho con el plátano, la malanga, los
frijoles¼ Esto nos ha permitido
establecer las variedades que mejor se comportan en nuestras
tierras, y saber, además, cuáles no podemos sembrar, porque las
atacan las enfermedades.
"La evaluación de las variedades es decisiva. No es lo mismo que
un campo de yuca produzca 100 quintales (5 toneladas), a que te
reporte 800 (40 toneladas), con el mismo trabajo y el mismo gasto de
recursos."
Un solo dato basta para demostrarlo: la mayor producción de
frijoles en la historia de la UBPC había sido de 70 quintales (3,5
toneladas), pero en el 2011 se obtuvieron 300 (15 toneladas).
Por otro lado, la diversificación de los cultivos sirve de
protección ante un desastre natural. "En caso de que nos golpee un
ciclón, no lo perdemos todo, como ocurría antes. Aunque acabe con el
plátano, nos quedará la malanga, el boniato, la yuca", explica Luis,
quien, a pesar de estos resultados, considera que todavía la UBPC no
ha llegado al tope de sus posibilidades.
En tal sentido, señala el propósito de alcanzar este año 15 000
quintales de alimentos (750 toneladas), con lo cual habrían
sobrepasado con creces los 10 000 (500 toneladas) quintales logrados
en el 2011.
Lo más relevante, sin embargo, no son las cifras, sino el haber
demostrado en el surco, que las deudas y la ineficiencia no tienen
por qué ser el destino de nuestras cooperativas, y allí donde aún no
lo han comprendido, más que recursos, hace falta aprender de Los
Burros.