Fuerzas talibanes mataron hoy a siete soldados pakistaníes y
secuestraron a cuatro o cinco en la región tribal del Bajo Kurram,
cercana a la frontera con Afganistán, mientras en otras zonas del
país ocurrieron varios violentos episodios.
El combate se inició cuando una columna insurgente asaltó un
punto de control en la zona de Shidano Dand, cerca de un paso por
donde los rebeldes suelen pasar a uno y otro lado de la frontera,
señaló Prensa Latina.
Además de causarnos siete bajas mortales, los atacantes
secuestraron a cinco soldados, mientras ellos dejaron 18 hombres
sobre el terreno, indicó.
Un vocero del talibán, sin embargo, notificó por teléfono a
medios de prensa que las bajas del ejército pakistaní fueron 12 y
que solo habían capturado a otros cuatro. El portavoz no dio cuenta
de las bajas propias.
Los reportes de ambos bandos fueron acogidos con reservas y son
virtualmente imposibles de corroborar dada la conflictividad de la
zona, donde con éxito relativo el ejército pakistaní libra una
intensa ofensiva contra los bastiones talibanes desde julio del año
pasado.
El valle de Kurram sirve de refugio a importantes jefes
insurgentes, entre ellos los de la red Haqqani, que presumiblemente
aliada con comunidades tribales hostiles de ideales separatistas
atacan desde ese enclave a las fuerzas de la OTAN destacadas al otro
lado de la frontera.
Desde el inicio de la ofensiva del ejército, miles de personas
abandonaron la zona y buscaron refugio en un campamento administrado
por el gobierno o se mudaron con familiares residentes en áreas más
distantes de las acciones bélicas.
Geo News reportó que en el valle de Tirah, en la noroccidental
provincia de Khyber Pakhtunkhwa, un hombre murió y otros dos
resultaron heridos debido a una explosión con la que ninguna
organización se ha responsabilizado.
En el distrito de Dera Ismail Khan, en el propio territorio, una
bomba fue detonada junto a una escuela primaria para niñas y
destruyó parcialmente el local. Por suerte no había chicas cerca y
no se lamentaron muertes ni heridos.
Mientras, en la suroccidental ciudad de Quetta, capital de la
provincia de Baluchistán, también limítrofe con Afganistán y
considerada un santuario de los talibanes, un artefacto explosivo
fue detonado junto a la residencia de un oficial de la Agencia
Federal de Investigaciones en el territorio.
Tampoco hubo víctimas.