Al menos tres personas murieron y más de mil 500 resultaron
heridas en enfrentamientos entre activistas opositores y fuerzas de
seguridad en Suez y en la ciudad de El Cairo, donde los choques
prosiguieron este viernes con menos intensidad.
Según datos oficiales la violencia continuó en torno a las calles
cercanas a la plaza Tahrir que conducen a la sede del Ministerio del
Interior, en cuyos alrededores se produjeron los enfrentamientos más
intensos que también provocaron hasta ahora mil 482 heridos, reporta
Prensa Latina.
Fuentes médicas confirmaron que un joven perdió la vida por
heridas de gravedad en el pecho durante los incidentes en la calle
Al-Mansoura del centro capitalino, donde los uniformados dispararon
gases lacrimógenos y balas de caucho para dispersar a la multitud.
La víctima letal fue trasladada a un hospital de campaña
instalado en Tahrir, uno de los cuatro habilitados por médicos
voluntarios y socorristas junto con la treintena de ambulancias
desplegadas por el Ministerio de Salud para asistir a las víctimas.
Asimismo, en la localidad de Suez, cercana a Puerto Said, la
represión a movilizaciones callejeras contra la Junta Militar sumó
dos muertos por heridas de bala y unos 40 heridos.
Un portavoz citado por la agencia oficial de noticias MENA
aseguró que entre los más de mil 500 lesionados hay, al menos, 60
agentes y reclutas, alcanzados por piedras y otros objetos lanzados
por activistas irritados por la precaria actuación policial en
Puerto Said.
Los disturbios se originaron ayer luego que miles de aficionados
de los equipos Al-Ahly y Zamalek marcharon hacia Tahrir y de ahí
hasta el Parlamento y el Ministerio del Interior para condenar la
muerte de 74 personas tras un partido de fútbol en la referida
ciudad portuaria.
El final del tope entre Al-Ahly y el equipo Al-Masry, de Puerto
Said, se saldó con unos 300 heridos, según cifras oficiales, y más
de mil, de acuerdo con fuentes médicas y socorristas independientes.
Además, el incidente desató destrozos en el estadio de la
localidad sede y en otro de El Cairo, ocasionó la suspensión de
todos los partidos de la Liga Profesional egipcia y la destitución
de la directiva de la Federación Nacional de Fútbol.
El Parlamento, que se reunió de urgencia ayer, atribuyó a la
inoperancia de las fuerzas policiales el desenlace de la peor
tragedia del fútbol en Egipto, y su líder, el islamista Saad Katatny,
afirmó que los disturbios sitúan a la revolución egipcia en un gran
peligro.
Mientras la televisión estatal refiere una calma precaria en los
alrededores del Ministerio del Interior, Prensa Latina constató que
decenas de jóvenes continúan el forcejeo con la policía, aunque con
mucha menos intensidad que anoche.
La ira y el luto por las víctimas de Puerto Said, Suez y esta
capital alimentaron las demandas de movimientos populares para que
el gobernante Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas transfiera de
inmediato el poder a una autoridad civil y acelere la transición.