Pese a reconocer que aún persiste la crisis alimentaria en
Somalia, Naciones Unidas decretó el fin del estado de hambruna en
ese país del Cuerno Africano, se informó este viernes en Nairobi ese
organismo.
El número de habitantes en situación de emergencia humanitaria
disminuyó de cuatro millones a dos millones 340 mil, lo que
representa el 31 por ciento de la población somalí, indicó un
informe de la Unidad de Análisis de Nutrición y Seguridad
Humanitaria de Somalia, reporta Prensa Latina.
Según esa misma fuente, en el Cuerno Africano 9,5 millones de
personas precisan hoy de ayuda alimentaria.
Tras advertir que la crisis en Somalia no concluyó, el director
general de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y
la Alimentación, José Graziano da Silva, consideró que aunque la
sequía no es evitable, se pueden adoptar medidas para no padecer
hambruna.
En conferencia de prensa en esta capital, Da Silva ratificó que
para solventar la situación de carencia de alimentos en Somalia, el
organismo que dirige hará los mayores esfuerzos posibles en ese
territorio.
Durante el cruento período de intensa sequía, a partir de julio
último, la ONU declaró el estado de hambruna en seis regiones del
sur somalí.
Desde ese momento se movilizaron recursos de la comunidad
internacional para socorrer a los más necesitados.
Las vicisitudes de la población, en medio de un escenario de
violencia y la falta de alimentos debido a la escasez de lluvias,
determinaron la emigración de miles de somalíes hacia vecinos países
como Kenia y Etiopía, además de desplazados internos.
Somalia desde 1991 es considerado un país dividido, sin un fuerte
Ejecutivo, donde imperan los señores de la guerra y grupos tribales.
El Gobierno Federal de Transición, apoyado por 10 mil efectivos de
la Misión de la Unión Africana, enfrenta al grupo radical islámico
Al Chabab, que controla parte del centro y sur del país.