El reencuentro con la cultura cubana ha sido fascinante

Afirmó en Santa Clara el laureado bailarín y coreógrafo Pedro Ruiz, quien estrenó en el Teatro La Caridad la obra Los caminos

FREDDY PÉREZ CABRERA

Desde hace varios días la Casa de la Danza en Villa Clara exhibe el privilegio de acoger a un huésped ilustre, el artista norteamericano de origen cubano, Pedro Ruiz, durante 21 años bailarín principal del Ballet Hispánico de Nueva York, quien en estos momentos encabeza The Windows Project (Proyecto Ventana), cuyo objetivo es acercar, desde la cultura, a los pueblos de Cuba y Estados Unidos.

Foto del autorPedro Ruiz a la derecha, con parte del elenco de Danza del Alma.

Su regreso a Santa Clara tuvo por objetivo el montaje de la obra Los caminos, junto al colectivo Danza del Alma, que dirige Ernesto Alejo, la cual registró su estreno mundial la última semana del pasado enero en el Teatro La Caridad, de esa ciudad.

Como coreógrafo son conocidas sus huellas en el exigente panorama danzario de la nación norteña con obras como Club Havana, Cecilia y Guajiro. También ha aportado su arte a emblemáticos conjuntos y programas de la especialidad en Norteamérica, entre los que se cuentan The Joffrey Ballet, el New Jersey Ballet, Luna Negra, la Fundación Alvin Ailey y el Scarsdale Ballet.

Previo a ese momento el laureado artista, quien tiene en su haber importantes premios como The Bessie Award, Choo-San Goh Award, y The Joyce Foundation Award, accedió a esta entrevista para los lectores de Granma.

—¿El reencuentro con Cuba?

—Ocurrió en diciembre del 2009. Tras casi tres décadas de ausencia, pues por razones familiares había vivido en Venezuela y Estados Unidos, me reencontré con este país maravilloso, de tanto colorido y riqueza cultural, y con lo más valioso que tiene, su gente, una de las mejores cosas que han sucedido en mi carrera artística.

—¿Qué aportó el trabajo con Danza Contemporánea?

—Encontrarme con esos bailarines ese año resultó algo sensacional. Escuchar el sonido de los tambores y las canciones yoruba, fue como volver a mis orígenes, ver la riqueza que tenemos en el baile, en la arquitectura, en la música, en fin, un reencuentro con la cubanía y lo mejor de nuestro folclor. Con esa compañía, dirigida por Miguel Iglesias, hice Horizontes, que se explica a partir de la cita de Alfonso Gumudio Dragón que introduje en el pórtico de la pieza: "Es una pintura mural que cambia cada día movida por tempestades de color". De esa colaboración surgió la idea del Windows Project.

—A propósito, ¿cuáles son los objetivos del Proyecto Ventana?

—No es otro que acercar culturalmente a los pueblos de Cuba y Estados Unidos. La colaboración iniciada con Danza Contemporánea, y que ahora continúa con Danza del Alma, ha sido fantástica, es como abrir una ventana al intercambio y al mejoramiento humano. No es venir a decir hagan esto, sino a preguntar qué tú haces y decir mira lo que yo hago, y al final aprender el uno del otro. Ese diálogo nos reporta mucho bien, porque tenemos demasiadas cosas en común.

—¿Por qué Santa Clara?

—Bueno aquí nací, aquí di mis primeros pasos en el mundo de un arte que me llevó primero a Venezuela, donde llegué a estar con el Ballet del teatro Teresa Carreño y más tarde, a Nueva York. Soy el único bailarín de la familia. Recuerdo que tenía ocho años cuando debuté en el Teatro La Caridad interpretando la obra Pedro y el Lobo, acompañado al piano por Freyda Anido. Cómo olvidar ese instante. Además, vine a esta ciudad porque sabía de la calidad artística de Danza del Alma y de su director Ernesto Alejo, quien me invitó a compartir con ellos.

—¿El título de la obra que estrenas Los caminos, tiene que ver con ese pasado?

—La obra tiene mucho que ver conmigo, con el regreso a mis orígenes. Al concebirla, a mi mente vinieron aquellos instantes en que mi abuelo me llevaba al campo los domingos, recordaba el aire fresco de la madrugada, el canto de los animales, el despertar de la vida, por eso comienza con el sonido de los pájaros y la visión de un árbol como la ceiba, de mucha energía y enormes raíces capaces de conducir a diferentes lugares.

—¿Nuevas ideas en mente?

—Vendrán nuevos proyectos, eso te lo aseguro. Me llevo a Cuba en el corazón y no digo volveré, porque de aquí nunca me he marchado. El reencuentro con la cultura cubana ha resultado fascinante.

 

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