El suplicio de Hatuey

A 500 años de un horrible crimen

Raquel Marrero Yanes y Yohan Rodríguez Blanco
rql@granma.cip.cu

Las atrocidades cometidas por los conquistadores contra la población nativa de La Española hicieron que el cacique de Guahabá, de nombre Hatuey o Yahatuey, huyera con algunos cientos de los suyos hacia la vecina isla de Cuba.

Allí se asentó en una aldea próxima a la desembocadura del río Toa, advirtió a la población indígena del peligro que se avecinaba y trató de organizar la resistencia armada contra los invasores.

Según los historiadores, es casi imposible precisar el nivel que alcanzó dicha organización, pues a pesar de la creación de guaridas permanentes en el litoral, no logró el apoyo de otros jefes nativos ni consiguió que se le sumaran un número considerable de combatientes.

Bajo su mando, un grupo de aborígenes armados con lanzas rudimentarias atacaron y emboscaron a los colonizadores, como acto de valor ante la matanza a que eran sometidos.

Después de varios meses de resistencia, tan activa como infructuosa, Hatuey se vio obligado a internarse en la Sierra Maestra y a buscar refugio en Macaca, región de Manzanillo. Hasta allí fueron a buscarlo las patrullas de los invasores, conocedoras de que él era el alma de la resistencia.

Al poco tiempo el líder fue capturado, sometido a juicio donde lo declararon hereje y rebelde, lo amarraron a un madero, y condenaron a morir en la hoguera.

Era el día 2 de febrero de 1512, en los alrededores del lugar donde después Diego Velázquez fundaría la villa de San Salvador de Bayamo.

Como leyenda ha trascendido que momentos antes de ser quemado, un sacerdote se le acercó para que aceptara el bautismo de la religión católica, porque este le abriría una mejor vida en el cielo. Hatuey, al saber que los conquistadores también irían allí, lo rechazó, su coraje no admitía súplicas, y así murió quemado vivo, bárbaramente.

El horrible crimen pasó a la historia como un ejemplo más del honor que acompañó la vida de los primeros habitantes de Las Américas, tras la llegada de los colonizadores.

 

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