Al referirse a la singularidad urbanística del Camagüey, que ni
los ciclones ni las calamidades pudieron doblegar, el director de la
Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana ponderó cuánto
puede hacerse en poco tiempo, "siempre y cuando las circunstancias
coadyuven, el tiempo favorezca y la voluntad lo determine".
Organizado a propósito de los actos conmemorativos por el
aniversario 498 de la otrora Villa de Santa María del Puerto del
Príncipe, el evento centró esta vez su atención en el análisis y
debate acerca del hábitat en los centros históricos, principales
retos, políticas de desarrollo, medidas de control urbano y
programas de conservación y recuperación de viviendas.
Luego de ofrecer una amplia panorámica de la situación
habitacional en Cuba, el arquitecto Roberto Vázquez Ganuza, del
Instituto Nacional de la Vivienda, se refirió a los propósitos y
principios que regirán un nuevo modelo de gestión local para el
desarrollo y preservación del patrimonio edificado, sobre la base de
la articulación creadora de lo tradicional y lo contemporáneo.
Al respecto, ratificó que hoy, más importante que restaurar, es
preservar y mantener, máxime en las difíciles condiciones en que
transcurre la vida económica del país, y aludió al decisivo papel a
desempeñar por el Programa del Arquitecto de la Comunidad.
Fruto de la paciente y ardua labor en la preservación y cuidado
del entorno, los participantes en el evento pudieron apreciar,
además, la reanimación urbanística de la céntrica Calle Maceo y
otras obras en ejecución que forman parte del Programa Ciudad 500, a
dos años del quinto centenario de la Villa de Santa María del Puerto
del Príncipe.