El Gobierno sudanés anunció hoy la liberación de cinco ciudadanos
turcos secuestrados por rebeldes locales en la región petrolera de
Darfur.
Las autoridades aseguraron que los rehenes sufrieron todo tipo de
torturas y fueron sometidos a trabajos forzosos durante su
cautiverio, aunque no dieron acceso a testimonios de los turcos.
La liberación se produjo por gestión del Comité Internacional de
la Cruz Roja y fuerzas de seguridad en esta provincia, la más
relevante en potencial petrolero tras la separación con Sudán del
Sur, según funcionarios.
El secuestro fue ejecutado hace cinco meses cerca de Al Fasher,
capital de Darfur del Norte, por el denominado Movimiento de
Justicia e Igualdad (MJI).
Los cinco rehenes turcos, que fueron trasladados a la zona de
Wadi Hor, cerca de la frontera libia, integraban un grupo de once
personas, entre ellas seis sudaneses que trabajaban en una empresa
petrolera turca.
Los ciudadanos locales continúan en manos de los insurgentes del
MJI, mientras efectivos castrenses somalíes gestionan su liberación,
añadieron fuentes gubernamentales.
Sudán y Sudán del Sur acordaron su separación como estados
mediante un Acuerdo Conjunto de Paz signado en 2005, que condujo al
fin de la extensa guerra civil entre el norte y el sur del país.
Las reservas de petróleo en los territorios que hoy ocupan ambos
países despiertan desde hace mucho intereses locales y externos
sobre esta región.
Jartum acusó en noviembre último a Juba ante el Consejo de
Seguridad de la ONU de apoyar a fuerzas opuestas al gobierno en
territorios fronterizos.
El emplazamiento se basa en alegaciones de que las autoridades
sursudanesas permiten el acceso a su territorio de efectivos del
Movimiento Popular para la Liberación de Sudán-Sector Norte (MPLS-N).
Los combates entre rebeldes y soldados gubernamentales se
mantienen desde el 5 de junio pasado, un mes después de la
independencia de Sudán del Sur, informó