El índice de aprobación en la gestión del presidente
de Estados Unidos, Barack Obama, decreció en 2011 en la mayoría de
las dependencias federales de este país norteño, según datos
divulgados este jueves.
Un estudio revelado por la encuestadora Gallup
refirió que solo en los estados de Wyoming, Connecticut y Maine el
grado de aceptación creció en tres, uno y 0,8 puntos,
respectivamente en comparación con el año anterior, reporta Prensa
Latina.
La labor del mandatario fue certificada como buena
por más del 50 por ciento de los investigados en 10 estados y el
Distrito de Columbia (capitalpol tica de la Unión), tres menos que
en 2010.
Según la pesquisa, algunos de los territorios que
han disminuido su confianza en la capacidad del gobernante, entre
ellos Ohio, 42 por ciento; Pennsylvania, 45 y la Florida, 43.6,
resultan clave para sus planes de ganar un segundo mandato en las
elecciones presidenciales del 6 de noviembre.
El sondeo, efectuado a unos 180 mil votantes, a
razón de unos 500 por estado, confirmó que, a nivel nacional, en
todo el 2011 alrededor del 44 por ciento de la población
estadounidense se mostró satisfecha con el desempeño del estadista,
tres puntos por debajo del 47 por ciento obtenido en 2010.
Gallup aclaró que en términos electorales, las
dependencias donde la mayoría consideró aceptable el trabajo de
Obama equivaldrían a unos 159 votos, a diferencia de unos 153 en
representación de las regiones con un respaldo menor al 40 por
ciento.
En contradicción, en su lugar de nacimiento, Hawai,
obtuvo uno de los más altos balances de aprobación (56,1 por
ciento), y a la vez, la principal caída durante el año pasado, un
9,8 por ciento inferior.
Nuevo México, Nevada y Ohio, calificados por
expertos como barómetros nacionales, también registraron una
disminución en la popularidad del presidente por debajo de los cinco
o más puntos porcentuales.
Las nuevas estadísticas salieron a la luz en
momentos en que Obama despliega una campaña que incluye presentación
de videos en televisión e Internet, intercambios con votantes a
través de las redes sociales y recorridos por algunas ciudades para
presentar su programa destinado a mejorar la situación de la nación.
El elevado desempleo, el aumento de la pobreza, los
problemas por la crisis hipotecaria y la división entre demócratas y
republicanos en la toma de decisiones en el Congreso son varios de
los puntos que afectan al presidente.