Balance de Agua

El equilibrio entre disponibilidad y demanda

LIVIA RODRÍGUEZ DELIS

En medio del crecimiento poblacional, la contaminación y el cambio climático, y debido a la escasez cada día mayor de las fuentes de abasto de agua, la gestión eficiente es un factor clave para garantizar la disponibilidad de ese recurso.

Foto: Dilbert Reyes El ahorro y uso racional del agua son fundamentales para lograr que el recurso llegue a todos.

Lograr su uso racional en Cuba permitirá mitigar los efectos de la carestía relativa, determinada por la ocurrencia cada vez más frecuente de fenómenos climatológicos extremos —principalmente prolongadas sequías—, sumados a las particularidades de este país en su condición de archipiélago, cuya única fuente de generación de agua son las precipitaciones y la mayoría de sus acuíferos son abiertos, en contacto directo con el mar.

En este contexto, el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) ha implementado un programa estratégico encaminado a la eficiencia en la utilización del agua, con la rehabilitación y construcción de obras de infraestructura hidráulica, la promoción de una cultura adecuada de consumo y protección del recurso con medidas de educación ambiental y comunicación social, y otras que regulan y controlan su uso.

Por supuesto, todas esas estrategias serán eficaces en la medida en que el balance de agua —como plantea el lineamiento 300 de la Política Económica y Social— constituya el instrumento de planificación mediante el cual se mida la eficiencia en el consumo estatal y privado, respecto a la disponibilidad.

El balance de agua, que desde hace dos años integra el plan rector de la economía nacional, es la relación entre la demanda y la disponibilidad. Representa la base para la operación de las fuentes de abasto, con el objetivo de lograr un uso más racional de los recursos hídricos.

Anualmente, el INRH elabora el balance para conocer el aseguramiento de agua a emplear en las diferentes actividades económicas y sociales, según las disponibilidades de las fuentes de abasto para el año que se planifica y el orden de prioridad en la distribución, afirmó a Granma, Yosmary Gil Leal, directora de Obras Hidráulicas, del INRH.

¿CON QUÉ CONTAMOS?

Actualmente los recursos hidráulicos disponibles ascienden a algo más de 13 660 millones de metros cúbicos, y el desarrollo de la infraestructura hidráulica en el país permite poner a la disposición de las demandas económicas, sociales y ambientales, el 57 % de los recursos aprovechables.

Foto: Jorge Luis González Existe en el país un programa estratégico que entre sus medidas tiene la rehabilitación de las redes de conducción del preciado recurso para eliminar las pérdidas en la distribución.

"La distribución y el uso de las aguas en Cuba se corresponden con la de un país fundamentalmente agrícola", explicó la ingeniera.

Teniendo en cuenta el análisis del consumo del año pasado y la disponibilidad de las fuentes de abasto, para el año 2012 se planificaron 9 250 millones de metros cúbicos aproximadamente, cifras que superan las aprobadas para el año 2011 y el plan real consumido por todas las actividades económicas y sociales en el 2010.

Al respecto, Gil Leal argumentó que los principales incrementos están dados por una mayor utilización del vital recurso en la actividad arrocera y en la agricultura cañera; además, por el aumento en 258 nuevos usuarios.

En este año al Ministerio de la Agricultura se le aseguró el 45,6 % del total balanceado para el país y la producción arrocera consumirá el 25,7%. Para este último cultivo, puntualizó Gil Leal, existe un déficit de 66,479 millones de metros cúbicos, lo que pudiera ser menor de incrementarse la eficiencia en la actividad productiva y ser reducido el consumo de agua por hectáreas.

Asimismo, se conoció que las provincias que presentan estos déficits son Artemisa, Ciego de Ávila y Camagüey.

La población, un importante consumidor, recibirá este año aproximadamente 1 730 millones de metros cúbicos, cifra inferior a lo planificado en el año 2011.

"Aquí es necesario puntualizar que en La Habana se mantienen las dificultades con las fuentes de abasto, pues las últimas tres presas del sistema Jaruco-Coca-Zarza-Bacuranao se encuentran en estado muy desfavorable, con menos del 25 % de llenado.

"Mientras, en la cuenca de Vento se prevé un déficit, al no haberse recuperado sus niveles de agua, al igual que una carencia en la fuente de abasto El Gato".

Atendiendo a la escasez de lluvias, que frecuentemente afecta a gran parte de nuestro país —vía fundamental de alimentación de nuestras fuentes de abasto—, se impone la necesidad del uso racional del recurso, de la eficiencia en la conducción y distribución, de la disminución de pérdidas, las que pueden alcanzar en determinadas zonas hasta el 60 % de los volúmenes entregados.

Asimismo, es imprescindible una elevada cultura ambiental hídrica e hidráulica, tanto de profesionales, instituciones y órganos de Gobierno dedicados a su manejo, como de toda la población, y tomar medidas para la conservación de este recurso indispensable para la vida.

 

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