BRASILIA, 26 enero.— La presidente Dilma Rousseff afirmó hoy que
Brasil convive armónicamente con sus vecinos de América Latina y el
Caribe, con los cuales quiere construir un polo de desarrollo y
democracia en el mundo.
"El lugar que Brasil ocupa hoy en el mundo no es consecuencia de
ningún milagro económico, como acontecía en el pasado. Es resultado
del esfuerzo del pueblo brasileño y de su gobierno que supieron
optar por un nuevo camino", aseveró Rousseff en su discurso en el
Foro Social Temático (FST) 2012.
En el panel Diálogo entre sociedad civil y gobierno y ante unas
cinco mil personas congregadas en el Gimnasio Gigantinho, de Porto
Alegre, la mandataria aseguró que Brasil es hoy otro país, más
fuerte, más desarrollado y más respetado.
Sostuvo que de la misma forma que con sus vecinos de
Latinoamérica y el Caribe, Brasil abrió nuevas relaciones con sus
hermanos africanos, con el mundo árabe, dando especial atención a
Palestina, que -subrayó- esperamos pueda constituirse en breve en un
estado libre, pacífico y democrático, con su soberanía garantizada.
En otro momento de su intervención, Rousseff apuntó que la
Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible,
Río+20, que se efectuará en Brasil en junio venidero, debe ser un
momento importante de un proceso de renovación de ideas.
"La Río+20 va a enfrentar una cuestión más amplia y decisiva. Un
nuevo modelo de desarrollo en sus dimensiones económica, social y
ambiental", indicó.
Lo que estará en debate -señaló- es un modelo de desarrollo capaz
de articular el crecimiento y la generación de empleo, la
erradicación de la pobreza y la reducción de las desigualdades, la
participación social y la ampliación de derechos, educación e
innovación tecnológica, el uso sostenible y la preservación de los
recursos ambientales.
Asimismo la presidenta brasileña alertó sobre las nefastas
consecuencias sociales y ambientales de las medidas fiscales
regresivas que los países desarrollados han buscado para enfrentar
la crisis financiera internacional.
En ese sentido, refirió que son peligrosas amenazas el desempleo,
la xenofobia, el autoritarismo y la parálisis del enfrentamiento del
calentamiento global.
Mientras, contrastó, los países de América Latina fueron capaces
de construir respuestas progresivas y democráticas a los
desequilibrios internacionales.
Al volver a la Río+20, Rousseff defendió la participación de la
sociedad civil en las discusiones sobre desarrollo sostenible y
puntualizó que es posible crecer, incluir, proteger y conservar.
Desarrollo sostenible -acotó- significa profundizar los
mecanismos de participación social y el fortalecimiento de nuestra
democracia y una inserción soberana y competitiva en el mundo.
"El papel de la sociedad civil será determinante para la
realización de la Río+20. Tengo la seguridad de que otro mundo es
posible", puntualizó la presidenta brasileña.
El FST-2012 comenzó el martes pasado y concluirá el próximo
domingo, bajo el lema Crisis capitalista, justicia social y
ambiental.
Los organizadores esperan que unas 30 mil personas asistan a las
mil actividades previstas en el encuentro, que se desarrolla en
cuatro ciudades del estado brasileño de Río Grande do Sul.