El primer ministro ruso, Vladimir Putin, propuso penalizar a
responsables de promover la inmigración ilegal y cerrar el país de
cinco a 10 años para foráneos reincidentes en irregularidades
migratorias o expulsados por órganos judiciales, advirtió Prensa
Latina.
Al hablar en una reunión ampliada del Servicio Federal de
Inmigración (SFI), Putin se refirió tanto a personas jurídicas como
físicas que contratan fuerza laboral ilegal para mantenerlos en
condiciones cercanas a la esclavitud y sin derechos.
Lo mismo será aplicado para quienes organizan albergues o
refugios de inmigrantes ilegales, señaló el jefe de Gobierno, quien
afirmó que su propuesta requerirá un cambio en el artículo 322 del
Código Penal, pues las sanciones existentes hasta ahora son más bien
simbólicas.
Putin aclaró que el país tampoco pretende cerrarse para los
extranjeros o aislarse al impedir el ingreso de personas que repiten
en el delito de violación de las leyes migratorias o deportadas por
delinquir en Rusia.
El Primer Ministro llamó a reforzar las regulaciones migratorias,
incluidas las relacionadas con la esfera laboral.
De acuerdo con el SFI, en 2011 vivían en Rusia unos nueve
millones 200 mil extranjeros, de los cuales cuatro millones, aunque
constan en el registro migratorio, trabajan de forma ilegal.
Al mismo tiempo, el jefe del referido órgano, Konstantin
Romodonovski, señaló que el pasado año 700 mil delitos fueron
cometidos por foráneos y un millón y medio, por nacionales.
El jefe de Gobierno estimó que la inmigración ilegal crea
condiciones para la malversación, la corrupción, violación de los
derechos humanos, crimen organizado, deformación del mercado laboral
y para excesos y choques interétnicos.