Observadores de los países del Golfo Pérsico comenzaron a
abandonar Siria, en desacuerdo con el rol de la misión de la Liga
Árabe en aquel país, confirmó hoy una fuente de la organización
regional.
Una funcionaria de la entidad panárabe precisó que los
supervisores enviados a Damasco por el Consejo de Cooperación del
Golfo (CCG) Pérsico a finales de diciembre, iniciaron el miércoles
su repliegue de las localidades sirias por órdenes de sus gobiernos.
Los Estados del CCG decidieron responder a la decisión de Arabia
Saudita de retirar a sus monitores de la delegación de la Liga Árabe
en Siria, había indicado ayer un comunicado del bloque subregional,
alegando que lamentaba que continuara el derramamiento de sangre.
Ese paso se dio después de que el jefe de los observadores, el
general sudanés Mustafa Al-Dabi, presentó un informe en el cual
reconoció acciones positivas de Damasco en todos los sentidos,
visión contrastante con el alineamiento occidental del bloque
petrolero.
De acuerdo con Prensa Latina, la nota del CCG acusó al gobierno
de Al-Assad de incumplir el plan de paz de la LA acordado el 2 de
noviembre y pidió al Consejo de Seguridad de la ONU emprender todas
las medidas necesarias para ejercer la presión sobre Siria, término
similar al usado para Libia.
La fuente, que requirió el anonimato, omitió la cifra exacta de
monitores que aportaron a la misión observadora las seis monarquías
petroleras del Golfo, a saber, Arabia Saudita, Bahrein, Catar,
Emiratos Árabes Unidos, Omán y Kuwait.
El diario kuwaití Al-Qabas publicó ayer un artículo en el cual
citó fuentes diplomáticas que no identificó, pero afirmaban que los
Estados árabes del Golfo habían anunciado su retirada del equipo
observador que ellos mismos presionaron para que Siria aceptara.
Aseguró, no obstante, que los verificadores prevén concluir su
retirada este mismo jueves, limitando la labor del equipo de
veedores, pues sufrirá una reducción significativa de sus 163
integrantes.
Sin embargo, aunque la acción del CCG se emprendió siguiendo los
pasos del reino saudita, que anunció su distanciamiento el domingo
en El Cairo, el secretario general de la LA, Nabil El-Arabi,
solicitó al gobierno de Bashar Al-Assad mantener la misión.
Tras el visto bueno de Damasco para extender el mandato por un
segundo mes, la comitiva trabajará hasta el próximo 23 de febrero e
intentará suplir ese éxodo con personal de otros países.
No obstante, El-Arabi siguió la línea fijada por Catar y el resto
de sus vecinos para llevar el contencioso sirio a la ONU, y solicitó
por escrito una reunión con el secretario general de la organización
mundial, Ban Ki-moon, y el apoyo al Consejo de Seguridad.