A pesar de las gélidas temperaturas, indignados del movimiento
Occupy mantienen hoy su protesta contra las injusticias del sistema
capitalista, en un campamento de iglús instalado cerca de la sede
del Foro Económico Mundial de Davos.
El objetivo de los manifestantes es rechazar las políticas de
ajuste aplicadas en el continente para enfrentar la crisis de la
deuda, a costa de la disminución de salarios y pensiones, aumento
del desempleo y las privatizaciones, indicó Prensa Latina.
Creemos que los líderes del Foro sólo están tratando de
implementar sistemas nuevos para maximizar sus ganancias, no para
ayudar al mundo, dijo a la prensa Amadeus Thiemann, uno de los
indignados.
El Foro Económico Mundial reúne en la pequeña localidad suiza a
dos mil 600 de las personalidades más poderosas e influyentes del
mundo, entre ellas unos 40 jefes de Estado o de Gobierno.
Aunque los temas de debate son amplios, este año el encuentro
tiene como telón de fondo la crisis de la deuda en la eurozona, los
problemas del euro y los temores de una recesión a nivel mundial.
En su discurso de apertura, la canciller federal alemana, Ángela
Mérkel, no aportó nuevas fórmulas para enfrentar las turbulencias en
la región.
Merkel junto al presidente francés, Nicolás Sarkozy, promueven un
acuerdo intergubernamental para aplicar un estricto rigor
presupuestario en la Unión Europea.
El plan prevé sancionar a los Estados incapaces de cumplir sus
obligaciones en materia de reducción de endeudamiento público y
déficit fiscal, lo que a la postre conducirá a los gobiernos a
aplicar nuevos recortes sociales.