El artista José Fuster donó hoy al Museo Nacional de la
Alfabetización, en La Habana, cuadros que reflejan momentos de
aquella épica gesta, el logotipo que usaron los bisoños maestros, y
retratos de los mártires de tan noble causa.
Luisa Campos, directora de la institución adscripta a la
Universidad de las Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona, entregó
al popular creador la medalla por el Aniversario 50 de la Campaña,
en reconocimiento a su labor como maestro en la Sierra Maestra,
cuando apenas tenía 14 años.
Fuster recordó que su vocación artística surgió precisamente en
1961, cuando alfabetizó en la cadena montañosa más alta de Cuba,
sitio de donde vienen toda la flora, fauna, campesinos y brillantes
colores, característicos de su quehacer pictórico.
Armando Hart, director del Programa Nacional Martiano y
presidente de la Sociedad Cultural José Martí, quien por aquella
época fue ministro de Educación, aprovechó la ocasión para insistir
en la importancia de enseñar a niños y jóvenes sus deberes como
estudiantes, elemento básico para formar hombres y mujeres felices.
Campos también informó que recientemente recibieron otra valiosa
donación de estudiantes del Instituto Superior de Diseño Industrial,
que incluye 10 carteles referentes a aquel ejército de jóvenes y
adolescentes que "invadieron" la Isla llevando a todos sus rincones
la luz de la enseñanza.
Recordó que la galería del museo está abierta a los
alfabetizadores de entonces, para que expongan sus obras artísticas
en cualquier género, muestra de la espiritualidad de un pueblo, que
ha sabido extender los beneficios de la alfabetización a muchos
otros países.
Leonor Álvarez, hoy jubilada del Ministerio del Interior y
alfabetizadora cuando contaba con 13 años, confesó que cada vez que
visita el museo se siente muy emocionada, sobre todo en estos días,
cuando un cuadro de Fuster muestra el logotipo que llevó en su
uniforme, como otros miles de jóvenes en 1961.