Con una reunión del Consejo Universitario comenzó a activarse hoy
un frente común en defensa de la Universidad Nacional Autónoma de
Honduras (UNAH).
El Consejo analiza las acciones para enfrentar las intenciones de
despojar a la UNAH de las facultades de organizar, dirigir y
desarrollar la educación superior. Es la primera reacción del alto
centro de estudios ante la introducción en el Congreso Nacional de
dos proyectos violatorios de la autonomía universitaria.
Académicos y entendidos en la materia indican que se mueven
oscuros intereses detrás de dos proyectos que los diputados valoran
a puerta cerrada.
El diputado Luis Berríos confirmó que las universidades privadas
apoyan esos anteproyectos de ley porque ya no quieren estar bajo la
tutela de la UNAH y exigen democracia en la toma de decisiones.
Las autoridades de la UNAH rechazaron las reformas dirigidas
contra los artículos constitucionales 156, 159, 160 y 163, porque
quedaría sin autoridad el Estado y sin control la educación
superior.
La rectora, Julieta Castellanos, manifestó que la UNAH debe
seguir dirigiendo la educación superior porque es la que maneja los
mejores campos de conocimiento.
Explicó que la UNAH tiene 10 facultades y cada una desarrolla un
área de conocimiento, además de ocho centros regionales y ocho a
distancia que le permiten encabezar las políticas educativas.
Castellanos, que convocó al Consejo Universitario y a los
estudiantes a protestar ante el Congreso, explicó ante la prensa los
dos proyectos de decreto presentados ante la Cámara Legislativa.
Uno pretende una reforma constitucional para quitarle a la UNAH
la función de dirigir, organizar y desarrollar la educación superior
y profesional de Honduras, dijo.
El otro, añadió, plantea crear un Consejo Nacional de Educación
Superior (público-privado) para que dirija a todo el sistema y
acredite y certifique todos los títulos de todas las universidades.
La rectora valoró que sería una pérdida del mandato
constitucional de la UNAH, que ha venido dirigiendo el sistema desde
que se le dio la autonomía universitaria.
Tememos que se politice el sistema y que haya una liberalización
del sistema de educación superior, confesó al medio digital
proceso.hn.
Insistió en que la Universidad tiene que seguir supervisando la
educación superior del país porque asume la función del Estado en
ese nivel, o el país retrocedería a los años 1950.
Advirtió que ninguna instancia privada se supervisa a si misma y
explicó que sería como si los bancos privados crearan una comisión
para supervisar al sistema, cuando esa debe ser función del Estado.
Para Castellanos, las universidades privadas de Honduras están
buscando poder, quieren ser exoneradas del pago de impuestos y
desean lograr financiamiento del Estado.
Además demandan autorización para pedir cooperación
internacional, pero en ninguno de los proyectos presentados se hace
referencia a la calidad de la educación superior, dijo.
Un editorial del sitio digital tiempo.hn indicó que en Honduras
hay una arremetida para derechizar el sistema educativo y
convertirlo en nicho comercial de la empresa privada.
El texto recuerda que pretenden aplicar principios de los países
que torcieron el rumbo hacia la privatización y ahora enfrentan
graves problemas de inequidad y desajuste socioeconómico.
Recuerda que la proliferación de centros de enseñanza privados
generó mayor desajuste social y degradación de los sistemas
educativos, con escuelas y universidades de garaje dedicadas a la
explotación económica, a la vez que carentes de calidad educativa.
Actualmente los sindicatos de profesores de la educación primaria
y media se aprestan a impugnar ante la Corte Suprema otra ley votada
recientemente por el Congreso también a puerta cerrada.
Ellos denuncian que la nueva Ley Fundamental de Educación no se
ajusta a la realidad del país, facilita la privatización y resulta
violatoria de los derechos de los maestros y de la niñez hondureña,
informó