A sus 70 años, esta menuda campesina guantanamera (apenas 80
libras de peso y 150 centímetros de estatura) sigue irradiando
ejemplo de amor al trabajo, tal y como lo corrobora su desempeño en
la presente zafra cafetalera, en la cual ha recolectado más de 400
latas, según reconoce.
—¿No ha pensado Petronila en abandonar los cafetales?
"Recoger café es una tarea dura. Requiere estar horas y horas de
pie soportando el peso de la canasta, someterse al azote de la
lluvia, los insectos, los resbalones, las caídas en las lomas...
Pero hay que cosechar el grano y ello es tarea principal de
nosotros, los montañeses. Mientras la salud me lo permita seguiré
dando mi aporte."
—¿Ha mejorado la atención a Las Tanias?
"Bastante, después de las críticas públicas del año pasado. En
especial hubo una respuesta positiva de la Empresa Municipal
Agropecuaria El Salvador y del Sindicato Provincial Agropecuario.
—¿Qué hace el colectivo para recuperar la producción cafetalera?
"Trabaja fuerte en los viveros, en la renovación de las
plantaciones viejas y en las atenciones agrotécnicas al cultivo. Por
lo que veo aquí, y en otros lugares de la provincia, yo creo que
ahora sí se ha encontrado el camino para recuperar el café.
—Ahora que esta tarea económica retoma su auge, ¿qué se requiere
para ser un buen recogedor de café?
"Lo primero es la consagración al trabajo, el aprovechamiento de
la jornada, la constancia en la recolección y el cuidado de las
plantaciones. Después la formación de habilidades."
Durante 23 años Petra (como más se le conoce) dirigió a Las
Tanias, colectivo abanderado por Vilma Espín, a principios de la
década del ochenta del pasado siglo.
Esta aguerrida mujer complementa su labor como recogedora de café
con la atención a los cultivos varios en una parcela familiar, lo
cual reafirma su amor por el trabajo.