Va por la vida con la misma responsabilidad con que arregla parte
del camino que lleva al caminante hasta Los Ramones Viejos, quizás
la única comunidad en Cuba enclavada en áreas de tres municipios:
Florencia, en Ciego de Ávila, y Jatibonico y Yaguajay, en Sancti
Spíritus.
Le comento a Antonio que hemos recorrido nueve kilómetros por una
vía sin importancia, a juzgar por el poco tráfico: solo dos o tres
hombres a caballo, un tractor, y el jeep nuestro.
—¡Sin importancia! ¿Quién le dijo tamaña barbaridad?, exclama.
"Este camino humilde divide a las provincias de Ciego de Ávila y
Sancti Spíritus, y acorta el trayecto en más de 20 kilómetros entre
Los Ramones Viejos a Florencia. Por aquí baja toda la madera de la
zona. Y el camino tiene su historia. Como a un kilómetro de aquí
está el monumento que marca el lugar donde los españoles emboscaron
y asesinaron al Comandante del Ejército Libertador Pío Cervantes, en
noviembre de 1895.
—¿Cómo fue que se decidió por este oficio?
"Lo decidí por voluntad propia. Arreglar caminos de montaña es
una labor abnegada y difícil. Este mismo estaba perdido de marabú y
otras malezas. Ni a caballo se podía pasar, y nuestra cuadrilla de
cuatro hombres lo ha ‘entrado en cintura’. Mi hijo Yarisbey, de 25
años, también labora aquí."
—Las piedras abundan. Veo montículos a ambos lados del vial.
"En algunas partes, sí; en otras, no. En la mía escasean y debo
salir a buscarlas con una yunta de buey. En la parte de mi hijo
abundan, pero si las cojo, después él no tiene. La ley del caminero
es el respeto. Los montículos los hacemos para tener seguro el
material de relleno bien cerca de la vía."
—¿Cuáles son los principales obstáculos que encuentra un caminero
para desarrollar su labor?
"El primero y más importante es que no todos comprenden la
utilidad de nuestra labor y nos olvidan un tanto. Aquí necesitamos
limas, machetes, palas, piochas, guatacas, carretillas... y
últimamente debemos buscar los implementos por gestiones propias."
"Otras de las inquietudes es que algunos choferes nos desbaratan
las zanjas de drenaje por donde se va el agua. Entonces el camino se
nos inunda y debemos volver a realizar el trabajo."
—¿Y por qué son tan exquisitos y limpian las zanjas en medio del
monte?
"Todo tiene su secreto. El agua debe correr libre. Nosotros
sabemos cuál es su vía de escape. Si se fija observará que algunas
zanjas se adentran en el bosque. Casi siempre van a parar a algún
arroyo.
"Mi filosofía es hacer bien el trabajo desde la primera vez. A
los guajiros no nos gusta que nos llamen la atención. Aquí nada
sería posible sin exigencia y amor."