En Pancho, quien por estos días encarna en la salita de Argos
Teatro —Ayestarán y 20 de Mayo— al padre de la familia Romaguera, en
la puesta en escena de Aire frío, de Virgilio Piñera, a las
órdenes de Carlos Celdrán, se reconocerá una amplia y fecunda
trayectoria en las tablas, que lo ha hecho merecedor del máximo
reconocimiento a la obra de la vida que otorgan anualmente el
Ministerio de Cultura y el Consejo Nacional de las Artes Escénicas.
En cuanto a los Premios Villanueva, se trata de la selección
realizada por la crítica especializada para destacar los hitos
escénicos del año anterior.
Murmullos en el páramo, concebida y actuada por la mexicana
Mercedes Hernández, y El paquete, de la neozelandesa Deborah
Hunt, espectáculos vistos en el festival villaclareño Magdalenas
sin Fronteras a comienzos de año, clasificaron en el apartado de
representaciones extranjeras, junto a The Society, de la
compañía noruega Jo Stromgen; Coincidencias, del grupo
finlandés Blakpox; André y Dorine, del español Kulunka
Teatro; y El trompo metálico, traído al Festival de La Habana
por su autora y directora, la argentina Heidi Steinhardt.
Entre las puestas nacionales sobresalieron El dragón de oro,
del alemán Roland Schimmelpfennig, por Teatro de la Luna;
Cubalandia, de Mariela Brito, del colectivo El Ciervo Encantado;
y Jerry viene del zoo, del Estudio Teatral Vivarta, a partir
de un texto del norteamericano Edward Albee. Igual distinción recayó
en el espectáculo del Centro Promotor del Humor, Reír es cosa muy
seria, de Iván Camejo.
Las palmas en teatro para niños se las llevó Canción para
estar contigo, producción de Teatro de las Estaciones y Danza
Espiral, de Matanzas, en el que desarrollan un guion de Norge
Espinosa y lo convierten, mediante la contribución sumamente
creativa de la compositora y cantante Bárbara Llanes, en un hermoso
espectáculo musical, justo el que se representará esta tarde en la
gala de premiación.