Este
17 de enero, al conmemorarse el centenario de la muerte del ilustre
científico cubano Joaquín Albarrán y Domínguez (1860-1912), se
rindió tributo en el aula Magna del Colegio Universitario San
Gerónimo de La Habana al insigne clínico, cirujano e investigador.
Un prestigioso panel integrado por José Luis Nieto Amada,
académico y profesor Emérito de la Facultad de Ciencias de la Salud
de la Universidad San Jorge de Zaragoza (España); Marlene Fernández
Arias, profesora asistente, investigadora, especialista en
Fisiología e Historiadora de la Universidad de Ciencias Médicas de
La Habana y Emilio Cordiés Jackson, especialista en Urología del
Hospital Pediátrico de Centro Habana; junto a Thierry Gaudin, nieto
del célebre médico, debatió sobre la vida de Albarrán y sus
disímiles aportes a las ciencias médicas modernas.
Los ponentes recordaron las contribuciones de Albarrán a los
estudios de anatomía humana, desde la concepción de mejorar la
actuación quirúrgica, y la trascendencia de su obra urológica en
campos como la exploración funcional, la imagenología y el
cateterismo ureteral, así como la vigencia de sus estudios y métodos
en la uropediatría.
Autor de más de 300 artículos científicos y monografías
relacionados con la urología, su carrera profesional fue una
sucesión de éxitos, entre los que resaltan la creación de diversos
procedimientos operatorios e instrumentos originales, así como el
perfeccionamiento de otros. Sobresale la invención de la llamada Uña
de Albarrán que, adicionada al cistoscopio, permite el cateterismo
ureteral.
Estuvieron presentes en el acto de recordación el doctor Jorge
Pérez, rector de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana,
Ismael Clark Arxer, presidente de la Academia de Ciencias de Cuba,
Eugenio Suárez, director de la Oficina de Asuntos Históricos del
Consejo de Estado, Gregorio Delgado García, historiador del
Ministerio de Salud Pública, entre otras personalidades académicas.