WASHINGTON, 17 de enero.— Más de un millar de indignados,
vinculados al movimiento Ocupa Wall Street, se manifestaron hoy ante
el Congreso de Estados Unidos para demostrar la vigencia de sus
protestas y congregar a participantes procedentes de varias ciudades
del país.
La acción, acompañada de discursos y talleres, demostró que el
movimiento mantiene un fuerte apoyo de la sociedad estadounidense y
remarcó que el Congreso se ha distanciado de los ciudadanos,
explicaron los promotores de la protesta.
"El Congreso está muy desvinculado de la sociedad, los que
protestamos aquí ahora mismo somos los representantes reales de este
país, venimos de varios estados", declaró a EFE William Garrels,
llegado a Washington desde California para manifestarse junto a
otros miembros de Ocupa San Diego.
Tras las denuncias de los excesos de Wall Street, el movimiento
no vive ajeno a la carrera presidencial estadounidense y busca dar,
a partir de ahora, un rumbo más político a sus mensajes.
Uno de los manifestantes, Ross Levin, vinculado a las protestas
desde que se iniciaron el pasado octubre, subrayó que "en Wall
Street se destacaban más los problemas económicos directamente,
mientras que ahora se habla más de cómo estos afectan al sistema
político y lo corrompen".