La noticia difundida refiere que tal medida responde a una
solicitud, en agosto pasado, del republicano Peter King, presidente
del Comité de Seguridad Nacional del Congreso, quien preocupado por
una supuesta filtración de alto nivel, pidió investigar si el
Gobierno de Barack Obama le había soltado prenda bajo el tapete a la
Pictures, al periodista y guionista Mark Boal y a la directora
Kathryn Bigelow, ganadora del Oscar por Tierra hostil, un
drama bélico recreado en Iraq, cuya distinción por la Academia de
Hollywood sorprendió a no pocos debido a su mediocridad argumental y
nada disimulado apego sentimental a los "héroes" de la invasión.
En su denuncia, King se preguntaba cómo era posible que la
administración de Obama, alegando prioridades de seguridad nacional,
faltara a su deber de presentar un "reporte completo al Congreso y
al pueblo estadounidense" y, en su lugar, le hubiese desclasificado
información "a la visión cinematográfica de la historia".
Aunque no lo dijera en palabras, la diana de su flecha estaba
clara: los demócratas, con la exaltada imagen pública del presidente
que de ella derivaría, querían la película a toda costa.
Desde agosto, la CIA y el Pentágono permanecieron callados, sin
embargo, ahora acaban de llamar a la directora Bigelow para que les
muestre el guion terminado, ya que el filme debe comenzar a rodarse
el mes próximo para ser estrenado, casi seguro, antes de las
elecciones presidenciales de este año.
King (recordemos que es republicano) dio las gracias por ser
atendido: "Me complace que el Departamento de Defensa y la CIA estén
de acuerdo conmigo en que "las presuntas filtraciones a los
cineastas es algo digno de ser investigado y de tomar medidas para
hacerle frente".
Ya antes había dicho que las filtraciones no solo ponían en jaque
futuras investigaciones y detenciones, sino también que eran un
serio peligro "para los héroes de la misión y sus familias",
argumento flojo este último por cuanto "los héroes" estaban
enmascarados y así deberán aparecer en el filme.
Se sabe que las películas de alto costo ––como es el caso––
recurren a cifras millonarias para promoverse, pero si el proyecto
fílmico de marras no encuentra finalmente obstáculos, la publicidad
que ahora recibe (¿lo habrá pensando Peter King?) le hará ahorrar
mucho dinero a los productores con la nueva expectativa planteada:
¡venga y entérese de lo que ni el Congreso supo!
El ciclo se repite y otra vez política y cine ––esa poderosa
arma–– se implican en tiempos de elecciones.