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Con la siembra del framboyán, el álamo y la
buganvilia... RAQUEL MARRERO YANES
rql@granma.cip.cu
"Siendo pequeño cuando vivía en Manacas, Villa Clara, sufrí mucho
cada vez que María Antonia —una vecina— deliberadamente cortaba las
palmas hasta eliminar el bello palmar". Al escuchar anécdotas como
esta de Alberto Alonso Suárez, de inmediato aprecias su admiración
por las plantas y el amor con que cuida de ellas.
Promover
un entorno más verde es una prioridad de Albertico.
En su cuadra, basta verlo en labores de siembra, resiembra y poda
de almendros, para comprender las razones que lo llevaron a promover
un proyecto ecológico en una de las zonas más desiertas de árboles
en la capital, muy próxima al Malecón habanero.
Interesado en su quehacer Granma conversa con quien nunca
perdió las esperanzas de poder recompensar a la madre natura de los
maltratos que como aquella vecina otros indolentes le han
ocasionado.
Eso, unido a los daños provocados por los fenómenos
hidrometeorológicos, en particular a los árboles, dio lugar a la
idea de repoblar la cuadra donde vive.
"Comencé sembrando maticas, unas se lograban, otras no. No faltó
quien me tildara de loco, porque cada vez que llegaba el mar perdía
las siembras", explica, mientras asegura que su propósito era no
dejarse vencer.
"Poco a poco logré, con ayuda de mi familia, hacer un vivero con
más de 100 posturas". Así surge el proyecto La Casa del Árbol,
dedicado al cultivo de especies ornamentales y árboles para la
reforestación.
La variedad de plantas que hoy engalanan el patio de su casa,
entre las que resalta el framboyán, el álamo¼ , sin dejar de
mencionar la matizada buganvilia —que según refiere es una de las
más resistentes—, es muestra de su dedicación y esmero.
Sin embargo, en los alrededores se observan frondosos almendros
que ya algunos proporcionan sombra a los caminantes. "Este es un
árbol fuerte, útil, crece rápido y no es de los agresivos para las
aceras".
PROYECTO DE TODOS
El éxito del proyecto —dice— no está solo en el beneficio que
aportan los árboles plantados, sino en que La Casa del Árbol,
promueve el amor a las plantas y a la vez sirve de escenario a
múltiples actividades, las cuales involucran a los vecinos y
principalmente a los niños, "los mismos que antes maltrataban las
plantas, ahora las cuidan".
Aunque Albertico, como se le conoce, es reparador de equipos
electrodomésticos por cuenta propia, comparte su tiempo para atender
a los clientes, las plantas y con gran humanismo también colabora en
la reparación de equipos médicos para instituciones de la Salud.
Este hombre, a partir de sus conocimientos empíricos, logra
transmitir sus experiencias con el fin de mejorar el entorno y poder
transitar por una ciudad más verde, bella y oxigenada.
Más allá de si usted conoce o no de cultivos de plantas, recuerde
cuando transite por el Vedado capitalino, exactamente en la
intercepción de las calles 5ta. y A, que allí tiene un referente, y
seguro se irá dispuesto a hacer extensiva la experiencia de este
"botánico" como genuino aporte a la reforestación del país. |