El sector estatal de la salud en Guatemala está hoy bajo estado
de calamidad pública por tiempo indefinido, decisión adoptada por el
presidente Otto Pérez Molina.
La principal medida por tomar es agilizar la entrega de fondos
financieros para la compra de medicamentos y equipos, para lo cual
el mandatario giró las instrucciones pertinentes al ministro de
Finanzas Públicas, Pavel Centeno, informó Prensa Latina.
Además, implica una revisión de los procesos de adquisición de
insumos por parte de la cartera de Salud Pública y Asistencia Social
para garantizar transparencia y optimización de recursos, con lo
cual evitar la corrupción.
Pérez Molina, al anunciar esa acción la víspera, pidió al sector
privado apoyo a los hospitales (47) y puestos y centros de salud
(más de mil) mediante la donación de insumos que aseguren buenas
condiciones de atención.
Al presupuesto aprobado para ese ministerio en 2012 de unos 576,9
millones de dólares, considerado insuficiente, anunció que ya se le
adicionó una cifra y comenzará en breve la remoción, renovación y
abastecimiento de aquellos puestos.
También se refirió al acercamiento con empresas mineras presentes
en el país para lograr un aumento en las regalías que aportan al
Estado sobre sus ganancias, las cuales serán dirigidas a esta rama y
la educativa, según refleja la página digital del Gobierno.
El objetivo confirmado de esta condición es combatir la
desnutrición infantil, con una afectación a casi el 50 por ciento de
los menores de cinco años, y reducirla en 10 por ciento en el
período cuatrienal de la recién posesionada administración.
A la mitad buscará bajar el índice de mortalidad materna, una de
las situaciones graves enfrentadas por la población femenina
guatemalteca, la cual los datos oficiales sitúan en 137,9 por cada
100 mil embarazos.
El Presidente aseguró haber instado al ministro del ramo,
Francisco Arredondo, y a su equipo de trabajo a adoptar las medidas
pertinentes para poder salir de la calamidad en la cual está sumido
el sector.
Sus declaraciones las ofreció durante una visita al mayor
nosocomio del territorio nacional, el capitalino Hospital General
San Juan de Dios, al cual llamó símbolo para la salud de los
guatemaltecos.