El Consejo de Seguridad reactiva este martes sus discusiones
privadas sobre la crisis en Siria con la discusión de una nueva
versión de un proyecto de resolución presentado por Rusia.
Según trascendidos, el borrador forma parte de las negociaciones
emprendidas a puertas cerradas por expertos de los 15 países que
integran el órgano, reporta Prensa Latina.
Se trata de la tercera redacción elaborada por Moscú desde la
propuesta a mediados de diciembre pasado, la cual encontró una ácida
oposición por parte de Estados Unidos, Francia y Alemania.
Aquella primera versión condenaba la violencia en Siria
proveniente de ambas partes (gobierno y fuerzas opositores) y no
incluía la demanda occidental de imponer sanciones contra Damasco.
Fuentes diplomáticas indicaron que la nueva iniciativa de Moscú
destaca la labor de la Liga Árabe en Siria, clama por un arreglo sin
injerencia extranjera y rechaza de manera explícita el empleo o la
amenaza de la fuerza contra Siria.
Hace dos días, el emir de Catar, Hamad bin Khalifa al Thani, se
pronunció por una intervención militar árabe en Siria.
El borrador ruso subraya el cumplimiento por parte del gobierno
sirio de sus promesas sobre el respeto de los derechos humanos y de
las leyes internacionales y resalta la amnistía general y los
cambios políticos puestos en marcha por las autoridades.
Rusia busca evitar la posibilidad de que una acción del Consejo
de Seguridad permita una repetición de lo sucedido en Libia.
En marzo del año pasado, ese órgano aprobó la resolución 1973 que
fue utilizada por occidente para una intervención militar de la OTAN
que condujo a la caída del gobierno de Muamar el Gadaffi, quien a la
postre fue capturado con vida y asesinado.
La reanudación de las negociaciones sobre el proyecto ruso tiene
lugar en medio de la gestión que realiza en Siria una misión de
observadores de la Liga Árabe para tratar de frenar la violencia y
avanzar hacia una eventual solución del conflicto.
También ocurre después que el secretario general de la ONU, Ban
Ki-moon, ratificó su postura contraria al gobierno sirio al acusarlo
de reprimir a su propio pueblo y de avanzar hacia un callejón sin
salida y demandó acciones concretas del Consejo de Seguridad.