Cinco policías murieron este martes baleados por desconocidos que
atacaron un puesto de control en la provincia oeste de Al-Anbar, un
día después de que la explosión de una bomba provocó ocho muertos en
la norteña Mosul.
Fuentes del Ministerio del Interior en Al-Anbar dijeron que
hombres armados dispararon contra un puesto de control policial en
el poblado de Rubta y abatieron a cinco uniformados que lo
defendían, además de herir a varias personas, reporta Prensa Latina.
El incidente movilizó a fuerzas de seguridad, que ayer tuvieron
que acordonar una amplia zona en la ciudad cabecera de Ramadi por la
deflagración de una bomba adherida a un carro, que se saldó con
cuatro civiles lesionados e igual número de vehículos incendiados.
Las autoridades decretaron un toque de queda localizado en el
centro de la referida urbe, luego de registrarse una cadena de
incidentes violentos, uno de ellos de atacantes que abrieron fuego
contra la Dirección de Policía de la demarcación y mataron a siete
uniformados.
También el lunes, cuatro civiles y un policía sufrieron lesiones
en dos explosiones en esta capital, una en inmediaciones de un punto
de vigilancia en el distrito sureño de Latifiaya, donde se
registraron los heridos más graves.
La espiral de violencia, en medio de tensiones sectarias entre
partidarios del primer ministro chiita, Nouri Al-Maliki, y el
vicepresidente sunnita, Tareq Al-Hashemi, se extendió también a la
norteña ciudad de Mosul, capital de la provincia de Nínive.
Según reportes policiales y médicos, al menos ocho personas
perecieron por la voladura de un vehículo en una comunidad chiita
localizada fuera de la ciudad, cuya población es mayoritariamente de
confesión sunnita.
El ataque estuvo también estuvo relacionado con la crisis
política imperante en Irak desde finales de diciembre, semanas
después de que finalizaran casi nueve años de ocupación militar
estadounidense, entre la minoría sunnita y la mayoría chiita,
apuntaron diversas fuentes.
El origen de las fricciones está en la orden de arresto dictada
contra Al-Hashemi, influyente miembro de la alianza opositora Al-Iraqiya,
por alegados cargos de terrorismo, lo que hizo que se refugiara en
el Kurdistán iraquí.
Al-Iraqiya, liderada por Iyad Allawi, podría volver a las
sesiones del Gobierno y el Parlamento, si se soluciona el problema
con el viceprimer ministro sunnita Saleh Al-Mutlaq, otro de sus
miembros en conflicto con Al-Maliki, apuntó el bloque liberal Al-Ahrar.