"Estoy bastante recuperado de mis molestias a causa de la lesión
en el hombro. Para mí no hay opciones de futuro si no clasificamos
en la edición 18 de la Copa del Mundo (en Londres entre el 20 y el
26 de febrero). Aún no hemos podido realizar clavados desde los 10
metros, el frío nuevamente atentó contra nosotros y el tanque no
tiene ni climatización ni recirculación del agua. En esas
condiciones resulta muy difícil entrenar, hasta ahora solo hemos
repetido las entradas y clavados sencillos desde tres y cinco
metros", sentenció el experimentado José A. Guerra, quien llegará a
la cita londinense con 32 años recién cumplidos.
Él y su compañero, el camagüeyano de 21 abriles Jeinkler Aguirre,
buscarán uno de los cuatro cupos en la plataforma sincronizada y
ubicarse entre los 18 primeros individualmente. "Haremos el mismo
programa de los Juegos Panamericanos en la Copa del Mundo, los
rivales de mayor consideración serán las parejas de Rusia, México y
Estados Unidos. Tenemos un nivel similar, pero ellos poseen mayor
grado de dificultad en sus saltos", acotó.
Otro de la tierra de los tinajones, René Raúl Hernández (24),
volverá a probarse junto al pinareño Jorge Luis Pupo (28), aunque
para ellos el visado en la modalidad sincronizada se perfila harto
difícil. Su programa no es muy complejo y el salto de tres y media
vueltas de holandés (torso y piernas recogidas) con 3.5 grados de
dificultad, René Raúl no lo ha realizado en competencias oficiales.
Ellos cuatro partieron ayer y hasta el 9 de febrero hacia una
base de entrenamiento de tres semanas en Montreal, Canadá, con la
intención de optimizar los elementos de sincronización, montar sus
saltos y suplir el déficit de preparación en el agua acá en La
Habana, con dos sesiones diarias.
Tras ese periplo los cuatro clavadistas, junto a Annia Rivera, la
otra antillana enrolada en la cruzada olímpica y quien se recupera
de un esguince en el tobillo, tendrán una semana para pulir detalles
antes de partir a la capital británica.
"Actualmente los muchachos están inmersos en la etapa de
preparación especial, con ejercicios en el gimnasio, la cama
elástica y el trampolín en seco. A pesar de las vicisitudes, todos
entrenan como si tuvieran la final al día siguiente y eso hace que
su horizonte olímpico no se vea como un imposible", puntualizó la
entrenadora Milagros González.