Martha Cuéllar, directora de la institución, ubicada en el centro
histórico de la capital espirituana, explicó a Granma, que si
complejos resultaron los trabajos de reparación y mantenimiento
llevados a cabo en la otrora mansión de la familia Valle Iznaga, una
de las más acaudaladas de la etapa colonial en la región, no menos
significativos fueron el empeño por salvaguardar sus valiosas
colecciones durante todo este tiempo y el compromiso de prestar
determinados servicios en medio de la contingencia.
La creación de salas de historia en Consejos Populares, la
realización de exposiciones fotográficas itinerantes en las
comunidades, la búsqueda de alternativas para mantener viva La
noche de la fuente, peña que tradicionalmente acoge el museo, y
el cuidado y la vigilancia casi obsesivos de cada pieza, marcaron un
periodo de trabajo que se extendió por algo más de tres años.
Las labores, asumidas por los constructores espirituanos y
especialistas y trabajadores del propio museo, del Centro Provincial
de Patrimonio y de todo el sistema de la cultura, incluyeron resane
de cubiertas y paredes, impermeabilización de techos, sustitución
del tejado, reajuste del ciento por ciento de la carpintería y
pintura total del inmueble, una casona con más de 250 años de
edificada.
La reapertura del Museo de Arte Colonial, devenida auténtica
fiesta popular que recordó las costumbres de la época, se suma a la
estrategia de rescate de instituciones culturales, edificios
patrimoniales, espacios públicos y rehabilitación de fachadas en la
capital espirituana, que el próximo 2014 cumplirá 500 años de
fundada.
Beneficiarios directos de ese empeño han sido también el cine
Conrado Benítez, las sedes de la Unión y Escritores y Artistas de
Cuba (UNEAC) y la Sociedad Cultural José Martí, las Casas de las
Promociones Musicales y Municipal de Cultura y la librería Julio
Antonio Mella, entre otros.