Desde Haití

El mesié de los cubanos

AMELIA DUARTE DE LA ROSA, enviada especial

foto de la autoraProbablemente no exista en todo Puerto Príncipe otro haitiano que haya convivido tanto tiempo con los cubanos como Eyroll Assad o monsieur (mesié), como muchos le llaman. La explicación es sencilla: durante estos últimos trece años buena parte de nuestros colaboradores se han hospedado en su hotel. De modo que, tanto mesié como su Park Hotel son los únicos que conservan en la memoria mayor cantidad de historias y costumbres sobre nuestras formas de vida.

Con un hablar pausado y campechano, mesié siempre ha mostrado dosis considerables de simpatía cada vez que recibe o comparte con algún cubano. Digamos que a este hombre de 70 años, corpulento para su edad, le resulta fácil y natural evidenciar su cariño. Basta conversar una hora con él para oírle recordar cuántos amigos tiene en Cuba. Su mirada desprende una impresión de sinceridad mientras comenta: "me siento el padre de todos los cubanos en Haití, en estos años han sido numerosos los que han pasado por aquí, los recuerdo especialmente y con muchos he hecho amistad".

Mesié, quien ha estado tres veces en la Isla, presume de conocer a cubanos desde Guantánamo hasta Pinar del Río. "En cualquier hospital de Cuba que llego conozco a alguien, médico o enfermera —dice satisfecho— han sido muy buenos momentos los que hemos pasado juntos y eso no se olvida".

Pero no es solo añoranza por una época pasada, igualmente ahora Eyroll mantiene amistad con los cubanos que habitan en el Park Hotel. Actualmente varios colaboradores trabajan en apartamentos del recinto, convertidos en oficinas de la Brigada Médica. Una de ellas, la vicecoordinación económica, que dirige Jorge Luis Delgado, se encuentra en el mismo lugar que años atrás ocupó la Fundación Martha Jean Claude. Pues sí, el Park Hotel atesora muchas historias.

Ubicado en la Rue Capois, una de las calles más céntricas de Puerto Príncipe, y a menos de 50 metros de un antiguo parque, ahora campamento de desplazados, el Park Hotel es una construcción grande pero sencilla a la vez. En los cuatro mil metros cuadrados que abarca posee seis propiedades aledañas al edificio central, una casa que —según mesié— adquirió su padre en 1943.

Un ambiente ameno y familiar ofrece la decoración de sus distintos estilos arquitectónicos, producto de la ampliación que se le hizo hace 35 años. Es una construcción limpia, discretamente amueblada, donde el terremoto causó estragos. En lo que otrora fuera la fachada de una lujosa mansión colonial solo quedan un par de tablas endebles y, en su interior, de las 40 habitaciones, 18 desaparecieron. Sin embargo, comenta mesié orgulloso, durante el siniestro nadie perdió la vida.

"Ninguno de los huéspedes ni los trabajadores sufrimos daños, ese día también había cubanos hospedados aquí", revela como dato curioso Eyroll, quien desde 1962 se dedica al negocio familiar luego de haber estudiado administración de empresas.

Quizás por esos estudios es que no se impacienta tanto con el poco turismo que llega a Puerto Príncipe. Mesié atribuye la depresión a la falsedad mediática que, en los últimos años, ensombreció la cara de Haití. No obstante, reconoce que con el nuevo presidente ha habido un ligero incremento del turismo.

Al término de la conversación y casi como justificando su empatía con los cubanos, sentenció: "haitianos y cubanos nos parecemos mucho. Además de la lengua no existen tantas diferencias entre nosotros, aunque eso sí, los cubanos son más trabajadores y disciplinados. El sentimiento de simpatía que tenemos con ustedes es histórico. Las puertas de mi hotel siempre van a estar abiertas para Cuba".

Un poco más adelante, a la salida del lobby, varios cubanos me confirman que mesié siempre se ha preocupado y ocupado por su tranquilidad y seguridad. Una frase lo resumió todo: "no es solo el monsieur del Park Hotel, es también el mesié de los cubanos".

 

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