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Residuos sólidos urbanos… una tarea pendiente
El inadecuado manejo de residuos sólidos urbanos
en la capital figura como uno de los principales problemas
medioambientales a resolver desde hace más de dos décadas
O. FONTICOBA GENER
Incluido en la estrategia medioambiental de La Habana para los
años 2011-2015 como uno de los ocho problemas más acuciantes en esta
esfera, el inadecuado manejo de residuos sólidos urbanos (RSU) en la
capital no es un asunto exclusivo de este periodo, sino que cuenta
ya con más de dos décadas de existencia.
La
falta de conciencia es una de las causas del inadecuado tratamiento
de los residuos sólidos urbanos.
La condición de la Isla como país subdesarrollado y bloqueado, la
falta de conciencia y responsabilidad ciudadana sobre el cuidado
medioambiental, así como el poco conocimiento sobre el manejo de
residuos, son algunas de las causas de su inadecuado tratamiento.
No se trata, sin embargo, de un fenómeno único, sino que se
repite en muchas de las grandes urbes del mundo, fundamentalmente en
las capitales nacionales.
De ahí que la gestión ambiental figura como uno de los elementos
fundamentales para desarrollar un proceso integral desde la
generación, recolección, tratamiento para el reciclaje, disposición
final... de los residuos. Sobre este común, Granma conversó
con Odalys Goicochea, jefa de la Unidad de Medio Ambiente de la
Delegación del Ministerio de la Ciencia, la Tecnología y el Medio
Ambiente (CITMA) en la capital.
La
responsabilidad ciudadana en cuanto al manejo de los residuos que
genera la sociedad también contribuye a su gestión medioambiental.
De acuerdo con la especialista, en La Habana se generan cerca de
18 mil metros cúbicos de esos residuos cada día, cifra que contempla
tanto los residuos domésticos, como los comerciales, los agrícolas,
los industriales, los hospitalarios no peligrosos, y los de la
construcción.
Este monto supone una generación diaria de 0,7 kilogramos (Kg) de
residuos por persona que, comparada con la de 1969 —por citar un
ejemplo— presenta un aumento de 0,35 Kg.
No se trata de cálculos matemáticos. La cuestión trasciende los
marcos de la estadística; pero los números no mienten: la generación
de residuos sólidos en la capital muestra un ostensible aumento,
sobre todo si se tienen en cuenta las variaciones demográficas
sucedidas hasta la fecha.
En este sentido, la estrategia ambiental de la provincia,
liderada por la Delegación del CITMA en ese territorio se centra,
inicialmente, en desarrollar un proceso de concientización de todas
las partes que intervienen en la gestión y manejo de los residuos.
"Nosotros vamos al inicio de la cadena o del ciclo de vida; o
sea, desde el mismo productor que está generando un bien de consumo
hasta el momento en que este se utiliza y genera un residuo.
"Se trata de establecer lo que denominamos ‘responsabilidad
compartida’: que el fabricante se sienta responsable de sus
residuos, de la manera en que se pueden reutilizar, y que también
entienda que le es beneficioso, en el sentido de que puede disminuir
los gastos en materias primas reaprovechándolos en su ciclo
productivo.
"Abogamos, además, por la recogida selectiva, no solamente la que
pueda hacer la población, sino la que pueden hacer los entes
productivos. Estamos hablando de un enfoque presto a reducir lo más
posible nuestros residuos, de reciclar y reutilizar todo lo que se
pueda."
La elaboración de un Plan Maestro para el manejo integral de
residuos sólidos, de conjunto con la Dirección Provincial de
Servicios Comunales y la Agencia de Cooperación Internacional de
Japón (JICA), en marcha desde el 2009, ha sido uno de los elementos
que ha fortalecido la gestión en la capital.
Sobre este común, Goicochea explica que la experiencia nipona,
así como sus enfoques innovadores, se han incorporado a la visión de
la ciudad. Una de las áreas beneficiadas a partir de la cooperación
entre ambos países ha sido los sitios de disposición final.
"La capital utiliza recursos provenientes de otras regiones del
mundo y provincias del país para ser procesados o consumidos
—indica—; sin embargo, dispone en áreas de su territorio todos los
residuos resultantes y crea con ello ‘pasivos ambientales’. Ese es
un impacto que se da en el futuro. Se entierra la basura y quizás
para la generación presente ello no suponga problema, pero para las
próximas sí, porque reaccionan silenciosamente durante años. Esas
áreas quedan afectadas y resulta difícil destinarlas para otros
fines en el ordenamiento territorial."
por una responsabilidad
compartida
Actualmente, en La Habana funcionan dos vertederos provinciales,
cada uno con 37 años de actividad, aproximadamente. De acuerdo con
la especialista, uno de los estudios realizados en estos espacios,
como parte del Plan Maestro, determinó que su vida útil está próxima
a finalizar.
Sin embargo, señala, "ante la imposibilidad de disponer de nuevas
áreas con la premura que se requiere, se han buscado otras
alternativas para que los sitios sigan funcionando con la menor
afectación al medio".
"Se trata de una cuestión bastante compleja: la ubicación de
vertederos o rellenos sanitarios; ello ha hecho que, en primer
lugar, se induzca a reducir la generación de residuos."
Uno de los frentes en los que la Delegación Provincial ha
enfocado su trabajo es, además, la cultura y sensibilización
ambiental. De acuerdo con Goicochea, "se trata de enfatizar en la
educación ambiental, entendida como todos los elementos que puedan
cambiar el comportamiento de la población y de esta forma disminuir
la generación de residuos".
"Este elemento ha sido clave. Todo el trabajo que está haciendo
la empresa de recuperación de materias primas, los spots en la
televisión, Servicios Comunales con el sistema de pegatinas que
tienen los camiones colectores enfocados en las ‘tres R’: reducir,
reciclar y reutilizar, los círculos de interés...". No obstante a
ello, la generación de residuos sólidos en la capital continúa
incrementándose.
"No escapamos al mundo en que nos desenvolvemos, explica
Goicochea. La sociedad se de-sarrolla, evoluciona... y con ello
varía la composición de nuestros residuos que, aunque continúan
siendo mayoritariamente orgánicos, poseen un alto componente de
papel cartón, aluminio y vidrio.
"Desde el punto de vista ambiental y sustentable, todo tiene un
exceso de envase y embalaje. Llegamos al 2012 con un incremento de
nuestros residuos, con un componente muy importante aportado por la
población y nuestro sistema comercial y de servicios.
"El problema con los residuos sólidos no comienza en el momento
que estos se generan sino mucho antes, desde el momento en que se
extraen las materias primas y se fabrican los bienes de consumo. Y
en eso radica la gestión: en hacer notar que el problema no está
ahí, sino que debe visualizarse desde el inicio. Eso debe
incorporarse, por eso hablamos de consumo sostenible y de la
responsabilidad compartida." |