Residuos sólidos urbanos… una tarea pendiente

El inadecuado manejo de residuos sólidos urbanos en la capital figura como uno de los principales problemas medioambientales a resolver desde hace más de dos décadas

O. FONTICOBA GENER

Incluido en la estrategia medioambiental de La Habana para los años 2011-2015 como uno de los ocho problemas más acuciantes en esta esfera, el inadecuado manejo de residuos sólidos urbanos (RSU) en la capital no es un asunto exclusivo de este periodo, sino que cuenta ya con más de dos décadas de existencia.

Foto: Jorge Luis GonzálezLa falta de conciencia es una de las causas del inadecuado tratamiento de los residuos sólidos urbanos.

La condición de la Isla como país subdesarrollado y bloqueado, la falta de conciencia y responsabilidad ciudadana sobre el cuidado medioambiental, así como el poco conocimiento sobre el manejo de residuos, son algunas de las causas de su inadecuado tratamiento.

No se trata, sin embargo, de un fenómeno único, sino que se repite en muchas de las grandes urbes del mundo, fundamentalmente en las capitales nacionales.

De ahí que la gestión ambiental figura como uno de los elementos fundamentales para desarrollar un proceso integral desde la generación, recolección, tratamiento para el reciclaje, disposición final... de los residuos. Sobre este común, Granma conversó con Odalys Goicochea, jefa de la Unidad de Medio Ambiente de la Delegación del Ministerio de la Ciencia, la Tecnología y el Medio Ambiente (CITMA) en la capital.

Foto: Ricardo López HeviaLa responsabilidad ciudadana en cuanto al manejo de los residuos que genera la sociedad también contribuye a su gestión medioambiental.

De acuerdo con la especialista, en La Habana se generan cerca de 18 mil metros cúbicos de esos residuos cada día, cifra que contempla tanto los residuos domésticos, como los comerciales, los agrícolas, los industriales, los hospitalarios no peligrosos, y los de la construcción.

Este monto supone una generación diaria de 0,7 kilogramos (Kg) de residuos por persona que, comparada con la de 1969 —por citar un ejemplo— presenta un aumento de 0,35 Kg.

No se trata de cálculos matemáticos. La cuestión trasciende los marcos de la estadística; pero los números no mienten: la generación de residuos sólidos en la capital muestra un ostensible aumento, sobre todo si se tienen en cuenta las variaciones demográficas sucedidas hasta la fecha.

En este sentido, la estrategia ambiental de la provincia, liderada por la Delegación del CITMA en ese territorio se centra, inicialmente, en desarrollar un proceso de concientización de todas las partes que intervienen en la gestión y manejo de los residuos.

"Nosotros vamos al inicio de la cadena o del ciclo de vida; o sea, desde el mismo productor que está generando un bien de consumo hasta el momento en que este se utiliza y genera un residuo.

"Se trata de establecer lo que denominamos ‘responsabilidad compartida’: que el fabricante se sienta responsable de sus residuos, de la manera en que se pueden reutilizar, y que también entienda que le es beneficioso, en el sentido de que puede disminuir los gastos en materias primas reaprovechándolos en su ciclo productivo.

"Abogamos, además, por la recogida selectiva, no solamente la que pueda hacer la población, sino la que pueden hacer los entes productivos. Estamos hablando de un enfoque presto a reducir lo más posible nuestros residuos, de reciclar y reutilizar todo lo que se pueda."

La elaboración de un Plan Maestro para el manejo integral de residuos sólidos, de conjunto con la Dirección Provincial de Servicios Comunales y la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA), en marcha desde el 2009, ha sido uno de los elementos que ha fortalecido la gestión en la capital.

Sobre este común, Goicochea explica que la experiencia nipona, así como sus enfoques innovadores, se han incorporado a la visión de la ciudad. Una de las áreas beneficiadas a partir de la cooperación entre ambos países ha sido los sitios de disposición final.

"La capital utiliza recursos provenientes de otras regiones del mundo y provincias del país para ser procesados o consumidos —indica—; sin embargo, dispone en áreas de su territorio todos los residuos resultantes y crea con ello ‘pasivos ambientales’. Ese es un impacto que se da en el futuro. Se entierra la basura y quizás para la generación presente ello no suponga problema, pero para las próximas sí, porque reaccionan silenciosamente durante años. Esas áreas quedan afectadas y resulta difícil destinarlas para otros fines en el ordenamiento territorial."

por una responsabilidad compartida

Actualmente, en La Habana funcionan dos vertederos provinciales, cada uno con 37 años de actividad, aproximadamente. De acuerdo con la especialista, uno de los estudios realizados en estos espacios, como parte del Plan Maestro, determinó que su vida útil está próxima a finalizar.

Sin embargo, señala, "ante la imposibilidad de disponer de nuevas áreas con la premura que se requiere, se han buscado otras alternativas para que los sitios sigan funcionando con la menor afectación al medio".

"Se trata de una cuestión bastante compleja: la ubicación de vertederos o rellenos sanitarios; ello ha hecho que, en primer lugar, se induzca a reducir la generación de residuos."

Uno de los frentes en los que la Delegación Provincial ha enfocado su trabajo es, además, la cultura y sensibilización ambiental. De acuerdo con Goicochea, "se trata de enfatizar en la educación ambiental, entendida como todos los elementos que puedan cambiar el comportamiento de la población y de esta forma disminuir la generación de residuos".

"Este elemento ha sido clave. Todo el trabajo que está haciendo la empresa de recuperación de materias primas, los spots en la televisión, Servicios Comunales con el sistema de pegatinas que tienen los camiones colectores enfocados en las ‘tres R’: reducir, reciclar y reutilizar, los círculos de interés...". No obstante a ello, la generación de residuos sólidos en la capital continúa incrementándose.

"No escapamos al mundo en que nos desenvolvemos, explica Goicochea. La sociedad se de-sarrolla, evoluciona... y con ello varía la composición de nuestros residuos que, aunque continúan siendo mayoritariamente orgánicos, poseen un alto componente de papel cartón, aluminio y vidrio.

"Desde el punto de vista ambiental y sustentable, todo tiene un exceso de envase y embalaje. Llegamos al 2012 con un incremento de nuestros residuos, con un componente muy importante aportado por la población y nuestro sistema comercial y de servicios.

"El problema con los residuos sólidos no comienza en el momento que estos se generan sino mucho antes, desde el momento en que se extraen las materias primas y se fabrican los bienes de consumo. Y en eso radica la gestión: en hacer notar que el problema no está ahí, sino que debe visualizarse desde el inicio. Eso debe incorporarse, por eso hablamos de consumo sostenible y de la responsabilidad compartida."

 

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