Bolivia aumentó la vigilancia sanitaria en la
frontera con Paraguay para evitar que el brote de fiebre aftosa que
afecta al departamento de San Pedro, en el vecino país, se extienda
a su territorio.
La situación con la enfermedad en el lado paraguayo
obligó al Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad
Alimentaria (Senasag) a enviar más técnicos a la línea divisoria
entre ambas naciones.
El Senasag anunció la víspera que un centenar de
técnicos y veterinarios irían hasta la región para controlar el
ingreso de carne y lácteos paraguayos.
Bolivia instaló desde septiembre pasado sendos
puestos de control en la frontera -en las localidades de El Tigre y
El Tuscal-, justo cuando apareció un brote de aftosa en una zona muy
cercana a la actual, también en el departamento de San Pedro.
Los organismos sanitarios paraguayos ordenaron en
los últimos días la matanza de más de mil cabezas de ganado para
intentar controlar la enfermedad, pero los países vecinos y otros
más alejados, toman precauciones.
El Senasag declaró la alerta sanitaria días atrás y
en coordinación con el Ejército patrulla la zona del Chaco, la más
cercana a la zona escenario del brote de aftosa, aunque la frontera
entre ambas naciones se extiende por más de 700 kilómetros.
La fiebre aftosa del ganado -también existe una
humana- es una enfermedad epidérmica, de causa viral, altamente
contagiosa, que deja enormes secuelas en los rebaños bovino, ovino,
porcino y caprino.
Se caracteriza por la formación de aftas -una
especie de úlceras- en determinadas regiones de la piel del ganado,
que produce fiebre alta y obliga al sacrificio en masa de las reses
contagiadas.
El temor que genera tiene que ver con los daños
económicos, sobre todo por el temor de los países de importar carne
y leche de regiones donde exista la enfermedad.
La fiebre aftosa del ganado no tiene relación alguna
con la humana, que es mucho más simple y fácil de controlar, informó
PL.