La Unión Europea (UE) decidió endurecer las sanciones a Irán a
través de un embargo petrolero contra el país persa, pero la
aplicación de la medida genera polémicas en el interior del bloque.
Aunque el acuerdo fue anunciado con bombos y platillos la semana
pasada y algunos países promueven su entrada en vigor antes del 30
de enero, otros se muestran reticentes, lo cual podría retrasarlo
hasta en un año, dijeron fuentes diplomáticas, reporta Prensa
Latina.
Francia, uno de los promotores de la medida, compra sólo tres por
ciento de su petróleo en Irán; sin embargo, para Italia, España y
Grecia, la importación es de 13, 15 y 30 por ciento,
respectivamente.
En un análisis sobre el tema el francés Bernard Hourcade, del
Centro Nacional de Investigaciones Científicas, opina, no obstante,
que las consecuencias de un embargo serán muy limitadas tanto para
Irán, como para la UE.
Según estimados, 18 por ciento de las exportaciones iraníes
vienen a todo el continente europeo, pero sólo cinco o seis por
ciento como promedio están dirigidas específicamente a la UE.
Ante esta situación, Hourcade opina que en caso de perder este
mercado, Irán podría seguir vendiendo su petróleo a naciones como
China y la India.
El ministro iraní de Relaciones Exteriores, Ali Akbar Salehi,
declaró recientemente que estas acciones hostiles de Occidente no
inquietan a su país.
Hemos sobrevivido a la tormenta durante los últimos 32 años y
vamos a sobrevivir también a las nuevas sanciones anunciadas por la
Unión Europea, dijo Salehi.
El canciller anunció que para evadir las sanciones europeas,
Teherán orientará más sus ventas hacia los países asiáticos.
Irán es el segundo mayor productor de la Organización de Países
Exportadores de Petróleo con alrededor de dos millones 600 mil
barriles por día.