Miles de personas rechazaron hoy en Yemen la aprobación de un
proyecto de ley que otorga inmunidad judicial a Alí Abdulah Saleh,
mientras círculos afines al presidente desestimaron advertencias
foráneas de quebrantamiento del derecho internacional, dio a conocer
Prensa Latina.
Círculos juveniles y políticos opuestos al aún mandatario
exigieron se le juzque por la muerte de cientos de manifestantes
civiles y otros delitos, presuntamente cometidos durante el último
año, cuando se desató en el país una ola de revueltas populares para
exigir su renuncia.
El gabinete interino designado al amparo del vicepresidente
yemenita, Rabbo Abdo Mansour Hadi, adoptó este domingo un borrador
de ley de amnistía que beneficiaría a Saleh y sus ayudantes en todas
las dependencias civiles y militares del gobierno.
La propia normativa, que aún deberá ser ratificada por el
Parlamento, establece que la decisión de conceder inmunidad al jefe
de Estado y su círculo más allegado es legalmente vinculante en
Yemen, y no puede ser revocada o alterada.
Grupos de jóvenes y otros opositores que desde el 27 de enero de
2011 salieron a la calle a reclamar la dimisión de Saleh calificaron
de burla la medida que acordó el presidente con un sector de la
oposición política, en virtud de una iniciativa diplomática
regional.
Las monarquías árabes del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG)
Pérsico propusieron un plan avalado por Estados Unidos y la Unión
Europea para que el presidente pusiera fin a 33 años de poder y
ayudara a frenar la violencia, a cambio de gozar de prebendas
judiciales.
El pacto firmado en Riad el 23 de noviembre estipuló la formación
de un gobierno de unidad provisional, y que el polémico político
retuviera su actual cargo de manera formal hasta la realización de
elecciones generales, previstas para el 21 de febrero.
Activistas y familiares de víctimas llamaron a repudiar la
represión de fuerzas leales a Saleh en los últimos 11 meses, y
recordaron que la Guardia Revolucionaria, comandada por un hijo del
jefe de Estado, está detrás de la mayoría de ataques a las protestas
antigubernamentales.
Por otro lado, integrantes del Ejecutivo que lidera el primer
ministro interino Mohamed Basindwe, rechazaron declaraciones de la
jefa del órgano rector de los derechos humanos de la ONU, Navi
Pillay, que amenazó con procesar a cualquier autor de abusos durante
las revueltas.
Pillay afirmó el viernes que seguía de cerca el debate sobre la
amnistía que dijo- violaría las obligaciones internacionales de
Yemen sobre derechos humanos, aunque la agencia oficial de noticias
SABA aseguró que se juzgará todo delito ejecutado en el último año.