El jefe del Grupo Nacional de Ginecología y Obstetricia del
Ministerio de Salud Pública, profesor Evelio Cabezas Cruz, indicó
ayer a Granma que Cuba logró en el 2011 una tasa de
mortalidad materna de 40,6 fallecidas por cada 100 000 nacidos
vivos, lo que nos coloca, junto a Chile y Uruguay, entre los países
de América Latina con más bajo indicador.
En total nacieron el pasado año 133 063 niños y niñas y se
produjeron 42 mujeres fallecidas, como consecuencia fundamentalmente
de las hemorragias (42,4 %) durante el embarazo, el parto y el
puerperio; por la enfermedad conocida como síndrome anafilactoide de
la gestante, una especie de alergia que se origina por el paso del
líquido amniótico al torrente sanguíneo; y por la sepsis (infección)
relacionada con el aborto o en las etapas del puerperio.
Aunque es la cifra más baja alcanzada en nuestro país en los
últimos cuatro años, precisó el experto, estamos muy lejos de
sentirnos satisfechos con estos resultados.
Puso de relieve la necesidad de que las mujeres en edad fértil,
cuando planifiquen un embarazo, acudan a consulta para conocer su
estado de salud. Deben tener presente también que la edad biológica
ideal para parir es la comprendida entre los 20 y los 29 años, y
alertó que se está produciendo un incremento de nacimientos en
mujeres menores de 20 y, especialmente, un significativo aumento en
las mayores de 30 años, lo que comporta mayores riesgos para las
mujeres y sus hijos por nacer.
El doctor Cabezas, un reconocido especialista en Ginecología y
Obstetricia, al valorar los eventos que se derivan de un embarazo
citó como ejemplo el aumento del volumen sanguíneo, que repercute de
manera notable sobre el sistema cardiovascular, los riñones y el
aparato respiratorio, y dijo que el parto propiamente es un
acontecimiento durante el cual pueden aparecer complicaciones no
previstas.