El movimiento talibán pakistaní se responsabilizó con la
ejecución de 15 miembros de la Policía de la Frontera que mantenía
como rehenes, en represalia por la ofensiva del ejército en el
noroeste del país, indicó Prensa Latina.
Un portavoz del Tehrik-e-Talibán Pakistán (TTP, la organización
que agrupa a las facciones talibanes de la nación surasiática),
Ehsanulá Ehsan, anunció que pronto difundirán un vídeo para
demostrar que mataron a los paramilitares, informó hoy una
televisora de la provincia de Khyber Pakhtunkhwa.
Ehsan aseguró que los cadáveres habían sido abandonados en una
zona montañosa de Waziristán del Norte cercana a la frontera con
Afganistán.
Hace unos 15 días, una columna de insurgentes atacó en ese
territorio a un puesto de las fuerzas de seguridad, mató a uno de
sus efectivos y secuestró a 15.
El portavoz del TTP señaló que la ejecución de los policías
fronterizos fue en represalia por una operación del Ejército que el
1 de enero dio muerte a un importante comandante y a otros 12
rebeldes.
Según los talibanes, los militares pakistaníes también mataron a
una mujer y detuvieron a 15, algo prohibido por el Islam y altamente
reprensible para las tradiciones tribales de la zona.
Habrá más. Pronto tomaremos venganza por otras operaciones,
advirtió Ehsan.
Por otra parte, medios de prensa en Islamabad reportaron que en
la suroccidental ciudad de Quetta, capital de la provincia de
Baluchistán, un grupo de hombres armados secuestró a un funcionario
de la Cruz Roja Internacional, en principio identificado como Khalil
Ahmad Dale y de ciudadanía británica.
Ateniéndose al relato de testigos, la policía local refirió que
al descender de su auto para entrar a su oficina, Dale fue
interceptado por ocho sujetos enmascarados y fuertemente armados,
que lo forzaron a entrar a otro vehículo y luego partieron con rumbo
desconocido.
La dependencia de la Cruz Roja Internacional radica en un barrio
de alta seguridad, junto con las de otras organizaciones
internacionales.
Ninguna organización se ha responsabilizado con el secuestro.
Baluchistán es un importante bastión talibán y frecuente
escenario de incidentes violentos desde un levantamiento contra el
gobierno en 2004 para exigir autonomía política y mayor
participación de los beneficios de los recursos de la región, rica
en petróleo, gas y minerales.
En el territorio también suelen producirse violentos
enfrentamientos entre grupos extremistas sunitas y sunitas que
solventan desde la violencia sus diferencias respecto al verdadero
sucesor del profeta Mahoma.