El 64 por ciento de los franceses rechazó el proyecto
gubernamental de aplicar nuevos impuestos con el pretexto de
financiar la seguridad social, según resultados de una encuesta
dados a conocer hoy aquí.
De acuerdo con la muestra, publicada por el diario L Humanité, el
rechazo a este proyecto abarca a diversos sectores de la sociedad,
ya agobiada por la puesta en vigor desde el pasado 1 de enero de un
plan de austeridad que encareció la canasta básica familiar.
El plan del presidente Nicolás Sarkozy contempla aumentar la tasa
del Impuesto al Valor Agregado (TVA, por sus siglas en francés) a
los productos importados de países considerados como de mano de obra
barata y cuya venta aquí suele tener un bajo costo.
Alimentos, ropa, calzado y otras mercancías originarias de
algunas regiones de Asia, América Latina y África, resultarían
afectadas.
El denominado TVA social tendría como presunto objetivo compensar
la baja en los gastos gubernamentales para subsidios de vivienda y
salud, destinados a los hogares de escasos ingresos.
Los opositores señalan, sin embargo, que el golpe de los nuevos
aumentos los recibirán directamente los consumidores, mientras los
productores y las grandes cadenas comerciales no se verán obligados
a hacer mayores contribuciones al sistema de seguridad social.
Esta semana la ministra de Presupuesto, Valérie Pécresse, aseguró
que el TVA social estará en marcha antes de las elecciones
presidenciales de abril y mayo.
Frente a la oposición generalizada, el Gobierno debió matizar y
el miércoles el titular de Finanzas, Fran ois Baroin, aseguró que el
estudio no está concluido y falta aún determinar las nuevas tasas.
Sarkozy pretende discutir el tema en la cumbre social convocada
para el venidero 18 de enero, fecha en la cual las principales
agrupaciones sindicales preparan manifestaciones de protesta contra
el encarecimiento y el desempleo, reportó Prensa Latina.