A ocho asciende el número de muertos por intensas precipitaciones
en el estado brasileño de Minas Gerais desde octubre pasado, cuando
comenzó la temporada lluviosa, agravada en los últimos días.
El balance de la Defensa Civil estadual precisa que también una
persona se encuentra desaparecida, 66 municipios han decretado
situación de emergencia y en total son 119 los territorios
damnificados por las persistentes lluvias que han provocado
deslizamientos de tierra y desbordamiento de ríos.
Debido a ello, suman más de dos millones 100 mil los mineros
afectados por las precipitaciones, de los cuales cerca de 10 mil han
tenido que abandonar sus hogares y otros 450 perdieron sus
viviendas.
Tras un recorrido por algunas de las ciudades castigadas por las
lluvias, el gobernador de Minas Gerais, Antonio Anastasia, destacó
la efectividad de las medidas preventivas adoptadas por las
entidades de socorro, las cuales han permitido minimizar las
pérdidas humanas y materiales.
"Por la cantidad de lluvia, podemos observar que el sistema
estadual, el sistema de alerta y de traslado de las personas en
áreas de riesgo viene funcionando positivamente", afirmó Anastasia,
quien se dijo "chocado" por los destrozos producidos por las aguas
desbordadas de varios ríos.
Las constantes precipitaciones no sólo afectan ese estado
brasileño, sino también el vecino de Río de Janeiro, donde seis
municipios han decretado el estado de emergencia, sobresaliendo
Santo Antonio de Padua, donde tuvieron que salir o perdieron sus
viviendas mas de 13 mil de los 40 mil habitantes de la localidad.
El viceprefecto de ese municipio fluminense, Ralph Leite, indicó
que tanto el hospital municipal como dos privados están cerrado
debido a las inundaciones producidas por el desbordamiento del río
Pomba, que subió cinco metros por encima de su nivel normal.
También, algunas ciudades de la Región Serrana de Río de Janeiro
han sido damnificadas por las precipitaciones de las últimas
semanas. En enero del año pasado esa zona fue víctima de la peor
tragedia natural de Brasil, cuando más de 900 personas murieron y
otras 300 desaparecieron por deslaves, informó Prensa Latina.