S.O.Somalia

Las intervenciones de Norteamérica

LUIS E. LÓPEZ DOMÍNGUEZ
luis.lopez@granma.cip.cu

Durante años, Mogadisco, capital de Somalia, fue el pasillo de entrada al infierno. Estados Unidos mantenía a los Señores de la Guerra (Warlords) aportando más de 150 mil dólares mensuales para armamento, entrenamiento y mercenarios. Una ciudad hundida en drogas y tráfico de armas causaba la muerte de miles de civiles cada año.

“Restaurar la esperanza” también sirvió para sacar la sexta entrega del video juego Delta Force, el cual “revive” la operación llevada a cabo por las tropas estadounidenses en Somalia.

Desde 1991, los Warlords pasaron a ser los reyes del territorio, pues sus fuerzas bien armadas implantaron un terror anárquico en todo el territorio a través de la fuerza. Sus tropas se dedicaron al hurto, gravámenes ilícitos, secuestros, contrabando de ganado¼ e incluso, comerciaron con más del 85 % de los alimentos destinados por la ONU, como ayuda al país.

Por otra parte, en 1992, Estados Unidos lanzaba una "intervención humanitaria" al mando de George Bush padre y continuada por Bill Clinton. La operación "Restaurar la esperanza" anclaba a los marines estadounidenses en territorio somalí. Los hechos sirvieron para otra película fantástica de Hollywood, ya que las imágenes eran transmitidas en vivo, como un reality show.

Los soldados americanos quedaron indefensos ante el pueblo que se lanzó con furia contra la intervención extranjera. En 1995, con las tropas estadounidenses desgastadas, la ONU toma las riendas con la aprobación del Consejo de Seguridad, pero intervinieron las Cortes Islámicas para acabar con los cascos azules en solo meses.

El acontecimiento de las tropas derrotadas fue presentado ante el mundo como una barbarie. Las cadenas de televisión no dejaban de transmitir las imágenes de 18 soldados americanos arrastrados por las calles de Mogadisco, pero se olvidaron de difundir los 10 mil —entre hombres, mujeres y niños— que perecieron ante la metralla, violación y tortura de los "nobles" mediadores.

En 1996, surgió la Unión de Tribunales Islámicos, con su base social en clérigos, juristas, trabajadores, fuerzas de seguridad y comerciantes. Por cierto tiempo lograron estabilizar y limpiar la capital de todo mal. Algunos hasta empezaban a soñar con un futuro de posibilidades, un nuevo comienzo. Lograron servicios básicos de atención sanitaria y educación, aportaron estabilidad a la sociedad civil. Los puertos marítimos y los aeropuertos volvieron a abrirse para el tráfico comercial. Fueron creadas cocinas colectivas y escuelas primarias para atender a gran número de refugiados, campesinos desplazados y pobres.

Como consecuencia se desintegró el grupo de los Señores de la Guerra. Algunos se unieron a las tropas islámicas, y otros se mantuvieron escondidos hasta que fue formado, más adelante, el Gobierno de Transición.

Según Mohamed Hassan, analista de Oriente Medio y África, a Estados Unidos no le convenía que Somalia se estabilizara. Si las Cortes Islámicas mantenían el terreno y creaban un gobierno permanente, perderían el control en esa región, posición fundamental para el comercio marítimo y yacimientos minerales.

Los últimos cuatro años de la década de los noventa fueron los peores para la población civil. Mercenarios de Etiopía, Burundi y Uganda al servicio de Estados Unidos lucharon intensamente contra los Islámicos. Los soldados de Washington se presentaban como el Gobierno Federal de Transición (GFT), y justo después de los atentados del 11/9, Bush —hijo— sacudía a bombas el territorio con el pretexto de encontrar a un viejo fantasma que él manejó a su antojo, Al Qaeda. Situación que fue transmitida a Obama, Premio Nobel de la Paz, y a mediados del 2011, permanece en su búsqueda, con sus aviones no tripulados a sonido de cañón.

Estados Unidos ha proporcionado —durante los noventa— al ejército del gobierno de transición, más de 80 toneladas de armas. Los bombardeos persisten en diversas regiones de la zona con la ayuda de milicias extranjeras. A pesar de todo, las Cortes Islámicas mantienen el control de poco más del 60 % de Somalia, dejando solo al GFT una mínima parte de la ciudad.

Según organizaciones gubernamentales, las cifras de muertes por la guerra ya supera el millón de somalíes y más del 40 % de la población ha emigrado a países vecinos.

Poco le importa a Estados Unidos que Somalia logre un tratado de paz. Prefieren manejar a su antojo los hilos del gobierno de Transición —aunque no logren obtener completamente el poder— para así mantener al país en un holocausto interminable. ¿Objetivo? restaurar la "esperanza". ¿Cuál?...

 

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