WASHINGTON.—
La recién firmada Ley de Presupuesto de Defensa Nacional de Estados
Unidos para el 2012 ha generado hoy fuertes críticas entre analistas
políticos, pues uno de sus acápites permite la detención indefinida
de sospechosos de terrorismo.
El último día del 2011, el presidente Barack Obama rubricó el
documento que asigna un monto de 662 mil millones de dólares para el
sector defensivo, si bien mostró inconformidades con algunos
aspectos como la cláusula que modifica el régimen de interrogatorios
a extranjeros encarcelados.
Las discrepancias de la Casa Blanca surgieron no precisamente por
motivos éticos relacionados con el maltrato a detenidos, sino cuando
el Ejecutivo se percató de que nuevas regulaciones debilitan la
autoridad presidencial en determinados casos.
La ley, no obstante, consolida dos polémicos principios de la
llamada guerra contra el terrorismo: la detención indefinida de
sospechosos de terrorismo sin presentar cargos y el encarcelamiento
de ciudadanos estadounidenses sin someterlos a un proceso, criticó
el sitio digital All Gov.com.
La legislación permite, asimismo, que los casos relacionados con
el terrorismo salgan de la competencia del Buró Federal de
Investigaciones (FBI) y del sistema judicial civil, y caigan en
manos de los militares, añadió.
Grupos de defensa de los derechos civiles critican la decisión,
al tiempo que desconfían del anuncio del mandatario quien aseguró en
un comunicado poco después de firmar la ley que su gobierno no
permitiría a los militares detener a un estadounidense por tiempo
indefinido.
La acción de Obama constituye una mancha en su legado, porque
siempre será conocido como el presidente que firmó la detención
indefinida de personas sin cargos ni juicio, reprochó Anthony
Romero, director ejecutivo de la Unión Americana de Libertades
Civiles (ACLU).
Cualquier esperanza de que el actual gobierno revierta los
excesos constitucionales de George W. Bush en su alegada lucha
global contra el terrorismo, se extinguió en la actualidad, lamentó
Romero.
La administración del expresidente Bush envió a sospechosos de
terrorismo pertenecientes a Al Qaeda, insurgentes talibanes y otras
personas a la cárcel que Estados Unidos mantiene en la ilegal Base
Naval en la bahía de Guantánamo, Cuba.
Numerosas denuncias verifican que allí se torturó a los
prisioneros y se violan sus derechos humanos al aplicar el
confinamiento solitario, algo en lo que Washington ocupa el primer
lugar mundial con más de 20 mil casos, según informes de Naciones
Unidas.