El Senado italiano someterá hoy al voto definitivo el plan de
austeridad impulsado por el Gobierno del primer ministro Mario Monti,
valorado en 33 mil millones de euros y con impopulares medidas.
Pese al amplio rechazo de los trabajadores, el paquete
restrictivo recibió el visto bueno de la Cámara de Diputados la
pasada semana, y se espera suceda lo mismo con los senadores, de lo
contrario, el Ejecutivo colapsaría, indicó Prensa Latina.
De acuerdo con voceros del gobierno, previo a la votación, Monti
comparecerá ante el pleno del Senado para defender el contenido de
los controvertidos ajustes, calificados por los sindicatos de
incomprensibles y desiguales.
Entre las medidas más impugnadas sobresale un retraso de la edad
de jubilación (a 62 y 66 años en 2012 para mujeres y hombres), así
como la reintroducción del impuesto de bienes inmuebles sobre la
primera vivienda.
El gabinete también quiere aumentar el impuesto al valor agregado
a partir de septiembre del próximo año del 21 al 23 por ciento.
Los sindicatos alertan que los trabajadores y las clases de menor
ingreso económico son quienes más sufrirán el impacto de esas
drásticas disposiciones.
Esas agrupaciones aceptan la necesidad de más austeridad, pero
manifiestan que el plan es injusto al buscar recaudaciones de dinero
a costa de los sectores vulnerables, en lugar de aumentar las
contribuciones a los ricos, muchas de las cuales siguen intactas.
Italia, a diferencia de Grecia, Irlanda o Portugal, constituye la
tercera mayor economía de la zona euro, pero posee una deuda
superior al 120 por ciento de su Producto Interno Bruto, demasiado
alta como para que Europa y el Fondo Monetario Internacionl intenten
un rescate financiero.
Tal situación genera incertidumbres en los mercados, los cuales
reclaman la aplicación de medidas de austeridad dirigidas a contener
el gasto público y a despertar una economía que hace una década
oscila entre el estancamiento y la recesión.