Una avanzada de observadores de la Liga Árabe (LA) viajó este
jueves a Siria para monitorear la ejecución de una iniciativa
destinada a poner fin a la crisis, en medio de preocupaciones por la
violencia en aquel país.
Fuentes diplomáticas de la organización regional, con sede en El
Cairo, indicaron que 30 supervisores van camino a Damasco, amparados
por un protocolo de la LA que el gobierno del presidente, Bashar Al-Assad,
firmó el lunes en esta capital , reporta Prensa Latina.
La comitiva preparará condiciones para recibir, posiblemente el
domingo, al resto de observadores que completarán los 150 miembros
de la misión, cuyo mandato será válido por un mes y renovable por
igual período de tiempo, si ambas partes así lo deciden.
El equipo de monitores lo encabezará el sudanés Mohammed Ahmed
Mostafa Al-Dabi y tendrá entre sus objetivos verificar la ejecución
del plan panárabe que Damasco cuestionó por considerarlo en sintonía
con la hostilidad diplomática y económica de Estados Unidos y
Europa.
La referida iniciativa, a favor de la cual ejercieron particular
presión las monarquías árabes del Golfo Pérsico, con Catar a la
cabeza, apuesta por frenar los enfrentamientos y acelerar la
retirada del Ejército y la policía sirias de aldeas y poblados.
Asimismo, la LA demandó al gobierno de Al-Assad que promueva el
diálogo nacional y excarcele a los opositores detenidos durante las
protestas por su implicación en acciones terroristas contra civiles
indefensos y efectivos militares.
En un comunicado emitido ayer en esta capital, el secretario
general de la Liga Árabe, Nabil El-Arabi, exigió a las autoridades
sirias trabajar para crear una atmósfera apropiada que permita a los
observadores supervisar el cumplimiento del plan.
Igualmente pidió a Damasco que afronte sus responsabilidades para
proteger a civiles, según lo planteado en el acuerdo que fue
aceptado por el Ejecutivo sirio el 2 de noviembre.
El gobierno de Al-Assad, que consiguió se aprobaran las enmiendas
propuestas al protocolo sobre la misión de observadores, garantizó
libertad de movimiento a la comitiva integrada por juristas,
expertos en derechos humanos y asuntos militares, periodistas y
otros.